"No Sueltes Mi Mano"

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Emprendieron el paso hacia la pista de patinaje. Ya era algo tarde así que pasarían lo que quedaba del día patinando.

Caminaban sin prisa y en silencio, Aunque Ichigo se sentía por dentro un manojo de sentimientos, pero no por esto perdía su principal objetivo: Dedicar el día completo a disfrutar la compañía de Rukia. Quería olvidarse de todo lo demás, de todas las presiones sobre sus hombros que lo aquejaban día a día , la triste y melancolía de no estar junto a Rukia, sin estarse carcomiendo con las dudas de que haría la azabache, si estaría todo bien en su escuadro, si ella estaría bien etc.No había un solo momento en que no pensara en ella.

Debía aprovechar ahora el estar con ellas, el simple hecho de caminar a su lado lo hacía inmensamente feliz, pero ahora que tenía tan grande oportunidad brindada por Ichika y su hijo quería reponer -si se podía de alguna manera- el tiempo perdido

Diez años habían pasado y en ellos miles de cosas, algunas importante otras no tanto sim embargo todas importantes de mencionar, se moría por contarle cuando la había extrañado cada día y cada minuto, o de lo sorprendido que había quedado al darse cuenta que se había enamorado de ella a tal grado que no había un solo instante en que no añorara su presencia, había tantas cosas que mencionar pero también que él deseaba escuchar de boca de ella, quería saber todo lo que había pasado en la vida de la capitana en todos esos años, desde las simples tonterías como la pereza de ordenar papeleo del escuadrón hasta sus grandes peleas en las que obviamente debió salir victoriosa como la fuerte shinigami que era, podía parecer extraña pero hasta quería escucharla hablar sobre su adorado Nii-sama el que provocaba un brillo en los ojos de la azabache y lo hacía ponerse celoso. Odiaba haberse perdido de tantos instantes de su vida pero no podía hacer nada más, el destino lo había querido así y lo único que podía hacer ahora era mantenerse a su lado y asegurarse que en el resto de vida que les quedara pudieran mantenerse así.

-Entonces... ¿Te quedaras callado todo el camino?-Rukia lo trajo de vuelta a la realidad de un codazo, una de sus costumbres favoritas.

-¡Maldición, Rukia! ¡¿Por qué demonios siempre me estas golpeando?!-El golpe no había sido para tanto pero le encantaba sacar de sus casillas a la morena

-¡¿Pues porque ayos te quedas de pronto tan callado?! –Contesto alzando la voz.-Al menos dime en que piensas.

La miro por unos segundos con el ceño fruncido y enseguida soltó una leve risa colocando su mano derecha en la nuca. Rukia cambio su expresión de enfado hacía el con una de preocupación, quizás su rol de padre y esposo lo había afectado y convertido en un loco bipolar.

-Nada... es solo que...Ha pasado mucho tiempo no crees?

-¿A qué te refieres? -Rukia no podía comprender a qué punto quería llegar Ichigo.

-Hace poco no reencontramos tras no habernos visto en diez años...supongo que pasaron muchas cosas en tu vida y hasta ahora no has mencionado ninguna.

Final ErróneoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora