La alarma suena a las siete y media, me levanto enérgica, por fin empiezan mis vacaciones. Primero despierto a mi padre y a Soraya, su novia, después a mi hermano y por último a María, la hija de Soraya.
Soraya lleva con mi padre cinco años, me llevo muy bien con ella, nos contamos las cosas y nos damos consejos. Ella es seis años más pequeña que mi padre, es rubia, de mi altura y le gusta el flamenco y la moda, por lo que solemos ir juntas de compras.
María tiene diez años, para ella soy su hermana mayor y un referente. Pasamos bastante tiempo juntas y tenemos los mismos gustos. Es rubia, alta y muy delgada.
Ellas viven en casa de mi padre desde hace dos años.
Durante el trayecto vamos con la música puesta y cantando, suena un poco de todo, pero sobretodo flamenco. Me encantan los viajes así.
Al llegar, subimos las cosas al apartamento y las colocamos. Nos ponemos los biquinis y cogemos las cosas para bajar a la playa. Más tarde, vamos a comer a nuestro chiringuito favorito y a las cinco me despido y voy donde he quedado con mis amigos.
Ando por la playa a la que llevo viniendo desde que tenía dos meses, donde tantos buenos momentos he vivido. Me acerco al agua y me mojo los pies y los brazos, no está muy fría y hace calor, quizá luego me de un baño.
Llego al punto de encuentro y solo veo a Manu, el gemelo de Gonzalo, en cuanto me ve viene a abrazarme.
-¡Cuánto tiempo!
-Ya te digo, ¿qué tal?
-Bien, ¿y tú?
-Bien.
-Mi hermano vendrá ahora, por favor, intentar no discutir.
-Tranquilo, no me apetece discutir.
Los demás no tardan en llegar, solo falta Gonzalo. Después del gran reencuentro que todos esperábamos, colocamos las toallas cerca de la orilla y nos tumbamos, tenemos muchas cosas que contarnos y decidimos hacer una ronda, de uno en uno contamos cosas y contestamos a preguntas. ¡Cómo los echaba de menos!
-¡Ei, chicos!- Gonzalo se dirige a donde estamos.
Va saludando con dos besos a todos, a todos menos a mi. No me pilla de sorpresa, por lo que suelto una carcajada y me dirige una mirada seria.
Comienza la ronda, y cuando llega mi turno me atiborran a preguntas.
-¿Con cuántos te has liado? - pregunta Sergio.
-Me río- con uno, bueno en realidad con algunos más, contando los de cuando estoy de fiesta...
-¿Y ese uno?
-Nada, un amigo.
-Yaya- dicen todos, excepto Gonzalo que me mira con cara de cabreo.
-¿Con ningún chico algo serio?- pregunta Sara.
-No, hay un chico con el que pasa algo raro pero yo ya paso.
-¿Sois ¨amigos¨?
-Somos amigos, pero... no sé da igual.
-No,no da igual, cuéntanos y desahógate que te has puesto tensa- insiste Sergio.
Les hago un resumen de lo que ha pasado con Marcos y con Rubén.
-Joe, que tio más raro- comenta Ana.
Seguimos con la ronda y llega el turno de Gonzalo.
-No sé qué contaros, las notas han sido una montaña rusa, pero finalmente he aprobado todo, me he hecho un tatuaje, he discutido últimamente más de la cuenta con mi familia,...
-Se te han olvidado algunas cosas ¿no crees?- señala Manu con voz de enfado.
-¿Qué se me ha olvidado según tú?
-Que te gusta mucho la fiesta, y que por eso han sido las notas y las discusiones.
-Dejemos el tema.
Manu continúa echándole las cosas en cara a su hermano y este estalla, discuten y la cosa se pone cada vez peor. Tengo la necesidad de meterme en medio y decirles que paren.
Me levanto de la toalla -joder parad ya- grito y los dos me miran.
-¡Cállate! No es asunto tuyo- me contesta Gonzalo de mala manera.
-Ni mio ni de nadie, es vuestro y si vais a discutir, lo hacéis en privado.
-Yo discutiré donde me de la gana.
-Eh, tiene razón, y no le vuelvas a hablar así- interviene al fin Manu.
-Me piro.
Le sigo con la mirada, da un paseo por la playa, los demás siguen contando cosas.
-¿Por qué no vas a hablar con él?- me dice Fran- sin discutir, podríais hacer las paces.
-No.
-¿Por qué?
-Me hizo mucho daño con sus palabras.
-Tu también le hiciste daño con tus palabras, cuando volvimos a Sevilla estaba fatal- interviene Manu.
-No lo pareció, la última noche aquí se enrolló con dos y no para de subir fotos de fiesta con chicas a los instasnap.
-Se le ha ido un poco la cabeza, ha descuidado su vida.
-Ese es su problema.
Charlamos mientras damos un paseo por la playa.
-¿Todavía le quieres?
-Manu..no me hagas esa pregunta.
-Es necesaria.
-A ver, supongo que lo sigo queriendo. Pero no voy a ir a hablar con él para hablarnos mal, si quiere hablar que venga él y de buenas.
-Aunque no te lo creas y él no lo admita, te ha echado de menos y sé que tú también a él, os conozco.
-No niego que lo he echado de menos, sobre todo al principio, pero ya está, las cosas pasan y ya.
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Enredos de una adolescente.
Teen FictionCuenta la historia de una chica llamada Cristina y sus amigas: Triana,Elisabet y Susana. Ellas forman el grupo de las lokas. La vida de Cristina va a estar un poco enredada por culpa de varios chicos. Tiene una pasión,y daría todo por ello. Aunque a...