Narra Charlie
Observé la cara de asombro de Sofía con una gran sonrisa. Me alegraba tanto de que le gustara la sorpresa y eso que aún no habíamos entrado.
-Charlie, ¿qué es esto? -preguntó con la sonrisa más grande y hermosa que había visto en toda mi vida.
-¡Sorpresa! -dije extendiendo los brazos.
Vino corriendo hacia mi, saltó, y me empezó a abrazar tan fuerte que no podía respirar.
-Sofía -dije intentando coger aire-. No... Respiro... -y enseguida quitó sus brazos de alrededor mío-. No he dicho que me dejaras de abrazar.
-Eres tan inconformista -dijo riéndose.
Se veía tan bonita, dando saltitos de felicidad y riéndose. Podía haberme quedado mirándola todo el día, sin embargo, la cogí de la mano y nos dirigimos al restaurante.
Aquel lugar era realmente elegante (y nosotros llevábamos ropa casual, ups). Las puertas eran de cristal, el suelo de carmesí y las paredes negras azabache. Le abrí la puerta a Sofía y ella se limitó a reírse y darme un beso en la mejilla. He de decir que estaba un poco más cariñosa que siempre, pero no me quejaba. Ambas versiones de Sofía me encantan.
Al entrar había una especie de mostrador, donde se encontraba una mujer con un vestido negro. Nos miró bastante mal, debo decir, pero tengo la sensación de que Sofía no se dio cuenta, ya que estaba distraída observando lo elegante que era el local. Nos acercamos a aquel mostrador y me aclaré la voz. Su mirada penetrante me ponía bastante nervioso.
-Hola, perdone. ¿Reserva en nombre de Sofía Parks? -miré a Sofía, quien me miraba extrañada.
-¿Pusiste la reserva a mi nombre? -me susurró en el oido.
Yo solo me limité a sonreír incómodamente, ya que no tenía respuesta. No me mal interpretes, yo pagué y pagaría todo, pero a la hora de dar el nombre me puse nervioso y dije el de Sofía.
-No hay ninguna Sofía Parks registrada -nos dijo la mujer con un tono un tanto reprochante.
-¿Perdón? -pregunté yo, rascándome la nuca.
La mujer sonrió lo más fríamente posible.
-No. Hay. Reserva -repitió lentamente, como si fuera tonto.
Empecé a sudar nerviosamente. Había planeado esto desde hacía tanto tiempo, ¿y me dicen ahora que no puedo disfrutarlo?
-¿Podría revisar otra vez, por favor? -fue lo peor que pude decir.
-Claro -respondió de manera monótona, resopló y empezó a tocar teclas al azar sin siquiera mirar la pantalla-. No, no están. Fuera de aquí antes de que llame a la policía.
-¿Policía? ¿Qué somos, criminales? Escuche, no nos iremos de aquí hasta conseguir una mesa -dije seriamente y miré a la mujer con el sueño fruncido. Luego dirigí mi mirada al teléfono que llevaba en sus manos y como lo empezaba a marcar-. ¿Sabe qué? Estaremos bien, es solo una reserva.
Agarré del brazo a Sofía, quién estaba comprobando si la planta de la entrada era real o de plástico y la arrastré hasta la salida.
-¡Eh, eh, eh! ¿Qué pasa? -preguntó alarmada.
-Cambio de planes -respondí con una sonrisa forzada, intentando parecer tranquilo.
Ya habíamos llegado al lugar donde se suponía que estaría James, pero no había rastro ni de el ni de su coche. Suspiré frustrado, me llevé las manos a la cara y apoyé la espalda en una de las paredes del local. Lo más importante de todo se había arruinado, no habría cita y Sofía estaría tan decepcionada... Ya le había hecho las ilusiones y tenía todo muy bien planeado, para que ahora todo fuera cancelado. Me frustraba tanto no poder hacerla feliz, o no poderla hacer tan feliz como quería. La cita sería la guinda del pastel, lo que finalizaría aquel día, y yo lo había estropeado.
-¿Charlie? -me llamó Sofía acercándose a mí.
-Hey, Sofi -dije quitándome las manos de la cara, fingiendo entusiasmo-. No me gustó el restaurante, era horroroso. No... No te preocupes, voy a buscar otro. No es como si llevara aproximadamente un mes planeándolo todo para ahora arruinarte el día y...
-Charlie -me interrumpió Sofía, a la vez que entrelazaba su mano con la suya-. ¿Qué ocurre?
Me peinó el pelo hacia atrás con su otra mano con una dulce sonrisa. Adoraba tanto sus ojos y su reluciente sonrisa. Aparté la vista, por alguna razón no podía hablarle mirándola fijamente a los ojos.
-Na-nada -contesté. No me respondió por lo que me sentí obligado a añadir algo más-. Siento que he estropeado lo que podía haber sido un buen cumpleaños. Lo intenté, traté de... He estado... Yo quería...
-¡Charlie! ¿Estás mal de la cabeza? ¡Este ha sido el mejor cumpleaños de todos! -dijo y acto siguiente me dio un pequeño beso en la frente a la vez que se ponía de puntillas, ya que era notablemente más baja que yo-. Solo que vinieras a verme, hubiera bastado. No esperaba que hicieras más, no necesitaba nada más... Solo te necesito a ti, Charles.
No pude evitar sonreír un poco.
-¿Te tengo que hacer cosquillas? -me amenazó-. No me obligues a hacerte cosquillas.
-¡Está bien, está bien! -reí, mientras me separaba de la pared y la agarraba firmemente de la mano-. ¿Podría decirte un secreto?
-Claro -dijo con una sonrisa.
Me acerqué a ella y le rodeé la cintura. Estaba tan cerca que podía oír lo rápido que iba su corazón. Pensé en lo afortunado que era por poder disfrutar de sus ocurrencias, de sus pensamientos, de su compañía... Y sin pensármelo dos veces, junté mis labios con los suyos, noté la sorpresa de Sofía y me sorprendí a mí mismo.
Y pude olvidar todo en una fracción de segundo, todos los momentos a su lado.
-x-
It feels so good to be back.
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OUR LIFE; 2
Short StorySegunda parte de "UN DIARIO DE DOS" "Tal vez el universo es simplemente caprichoso..." La historia de dos jóvenes que se unen tras una red social y sin saberlo caerán poco a poco en un juego del que no se puede salir. Hablarán el uno con el otro si...
