Me quedé sin palabras, sin historias que contar, me quede sin tinta en la máquina de escribir y mi cartera otra vez está vacía.
Ya no encontraba hachís en la mesita de noche, y acabe mi cuarta caja de cáncer del día.
Sentí como mis alas se estaban desplomando, sentí el agua salada hasta el cuello, volví a sentir vacío y frío.
Pero tú, tú estás igual, igual o peor. Con frio en tus manos y ninguna joven que te de un cigarrillo partido.
¿Así es querer sin ser querido?
Y yo esperare años, siglos y vidas enteras para que nuestro amor se pueda hacer fuego y que de nuestro fuego solo sobren cenizas y quemaduras, quemaduras que me perduren hasta el día de mi muerte.
