7. Miseria

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Thomas y Joe se habían vuelto mi sombra, el cuarto día me habían obligado a comer literalmente abriéndome mi boca para que pueda comer. No había visto a papá desde el funeral, me sentí mala hija.

- ¿Dónde esta papá?
- en su cuarto, esta tomando un descanso - Thomas depósito el plato de hot cakes en la mesa de noche.
- No tengo hambre.
- Comeras Sophia.
- No quiero.
- lo harás, si no quieres que llame a Joe y entre los dos te obligaremos a comer.
- ¿no deberías estar en la escuela?
- Si, pero prefiero estar contigo.
- todos ustedes han hecho suficiente por mi.

Me sentía tan agradecida con mis amigos, Nicole venia a preparar el almuerzo y Emma y Adam limpiaba la casa, todos se turnaban para ser algo menos Thomas, porque él siempre estaba aquí.

- Has faltado a la escuela Thomas incluso al trabajó.
- Mi papá es el dueño del taller recuerdas y de la escuela después me pondre al corriente, sólo me importas tu patita.

Me abrazo y me dio un beso en la mejilla.

- Tengo miedo a romperte has adelgazado mucho.
- Eres un exagerado Thomas.
- cómo quieras, pero cuando regrese quiero ver ese plato limpio ¿entendido?
- cómo sea.

Me dio un suave beso en los labios y se fue.

Decidí bañarme y ponerme unos short y vi que Thomas tenía razón, los short me quedaban holgados.

Desde que mamá murió hace una semana y media no había salido de mi habitación para nada, toda la casa me recordaba a ella, el olor, la casa era mi mamá, no podía solo salir de mi escondite, no a la realidad.

Sabía que no podía quedarme por siempre aquí, tenia obligaciones con la escuela, papá, no toda la vida estarán mis amigos aquí, faltaba menos para que ellos se vayan a sus universidades.
Sabía que Thomas había salido a comprar alimentos. Tome la perilla de mi puerta apretándola mas fuerte de lo debido, tome una respiración honda, dos respiraciones, abrí poco a poco la puerta, el olor a limpio llegó a mis nariz, salí al pasillo escuché un ruido en la habitación de mis padres, <<papá>>. No me atreví a tocar, porque volvía las imágenes del día de la muerte de mamá. Estaba pasando cuándo papá abrió la puerta, me paralice.

Él me miró y dolor pasaron por sus ojos.

- Sophia ¿a dónde vas?
- abajo quería un jugo ¿quieres?
Negó con la cabeza.
- ¿y Thomas?
- Fue al supermercado.

Me sentía extraña hablando con papá, es como si un gran elefante estuviera en el pasillo.

- regresare a mi habitación - caminé de vuelta, no debí salir, lo sabía.
- ¡espera!

Lo miré y tenia ojeras en sus ojos.

- Cielo, no tienes que estar encerrada en tu habitación. No es... - vaciló un momento - no es lo que ella quería.

Mordí mi labio para no llorar.

- No puedo estar aquí, siento que me asfixió.

Se acercó a mi y puso su mano en mis hombros.

- No eres la única cielo, pero no podemos quedarnos sin hacer nada.
- lo sé, papá y lo siento mucho, una parte de mi se fue y sé que nunca volverá.
- Entiendo cómo te sientes, mi compañera se fue, Sophia, el amor de mi vida, pero tengo que seguir adelante por ti y por mi que aún estamos aquí. Te quiero hija.

Me abrazo y yo lo apreté contra mi, lloré. Lloramos juntos.

Sabía que mi papá tenia razón, pero no sabía como seguir sin ella, estoy pérdida, era nuestra brújula.
Nos quedamos así un buen rato hasta qué nos separamos porque oímos la puerta principal abrirse.

- debe ser Thomas - dije secándome las lágrimas
- ¿lo ayudas con las cosas? - papá me miró y alzó una ceja en modo de más te vale que lo hagas.
- si, lo ayudare.

Baje las escaleras con timidez.

- Señor Danvers, traje para la semana - dijo Thomas, al escuchar ruido, pero cuando me miró su rostro se volvió de sorpresa. - Patita - se acercó a mi y me abrazó.
- ¿en qué te ayudo?
- Puedes meter esto al refrigerador.- dijo señalando varias cosas.
- Bien.

Me dispuse hacer lo que me dijo, poco a poco me fui relajando.

- Me alegró que hayas decidido salir de tu habitación. - dijo como si nada.
- Bueno...
- ya apestaba a vagabundo ahí adentro.

Lo miré con cara de pocos amigos y él sonreía de lado.

- que no es cierto.
- si lo es.
- No, no lo es.
- Que si patita, igual me alegro que te hayas bañado porque pensé que andaba con Earl el de la gasolinera.

Lo mire ofendida, su cara fue muy graciosa al decir la comparación con Earl me dio mucha gracia y por primera vez sonreí.

- te ves hermosa cuando sonríes.

Automáticamente quité mi sonrisa, él frunció su cara, tomó mis manos y las beso cada una.

- No tiene nada de malo sonreír Patita, imaginó que piensas que no deberías hacerlo, pero sé que si. A todos nos gusta tu sonrisa y la mejor manera de honrar a tu mamá es que sigas viviendo tu vida.
- Nunca la voy a olvidar.
- Nadie te esta pidiendo eso.

Tenía razón, todos me decían que siguiera adelante, sé que no puedo quedarme en una miseria, ella misma me había dicho que me había criado fuerte y Thomas tiene razón la mejor manera de honrar a mi madre es seguir con mi vida como ella hubiera querido.


AHORA

El aire de la tarde paso por mi rostro, detrás de mi venía Thomas.

- Patita, espera.

No espere, avance un buen tramo hasta que sentí que jalo de mi brazo.

- ¿Qué es lo que quieres Thomas?
- Hablar, explicarte.
- no hay nada de que hablar.
- Si lo hay Patita, no terminaron muy bien las cosas entre nosotros eso lo sabes.

Respire hondo para calmarme.

- Es tarde.
- Sé que es muy tarde Sophia, pero no puedo dejar de pensar en las cosas que pude haber hecho para que no termináramos así.

Yo igual lo hacía muy a menudo aunque no quisiera.

- te conozco, también lo piensas.

Lo mire con cara de pocos amigos, odiaba no poder esconder nada a él.

- esta bien, hablemos.

Siempre Te Querré || Secuela de la saga de Mujer Comprada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora