Capítulo 2

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NICOLE

— ¡Chicas! ¿Habéis visto al chico nuevo? Está muy bueno —dice Gabriela sentándose frente a mí en la mesa de la cafetería.

— ¿Hay un chico nuevo? —pregunta Keila sorprendida.

Me río disimuladamente. Keila está tan metida en sus estudios que pocas veces se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. Pero está vez yo me siento igual de despistada.

— Yo tampoco sabía nada —dejo escapar.

— ¿Pero dónde tenéis la cabeza? Todas las chicas estaban hablando de ello en el baño.

Gabriela come su ensalada mientras nos cuenta como se ha encontrado con él esta mañana en el pasillo. Y según sus propias palabras: han saltado chispas. Ruedo los ojos. Es probable que el chico sólo haya cruzado miradas con ella y ya se ha montado su propia película.

— Deberías ir a hablar con él

— ¿Qué? —pregunto despistada. Había dejado de prestar atención a la conversación, por lo que no comprendo a que se refiere.

Gabriela estrecha sus azules ojos y extiende su mano cogiendo la mía.

— Vamos, Nicole. Ya han pasado seis meses desde que Gabriel se esfumó. Tienes que superarlo.

— Dirás que sólo han sido seis meses —dice Keila apuntándole con el tenedor —. Deja de presionarla, Gabriela.

Le sonrío agradecida y ella asiente en mi dirección. Gabriela ha estado intentando buscarme un nuevo novio desde que él mío supuestamente me dejó sin despedirse y se fue a vivir al otro lado del país. Ninguna de ellas sabe lo que realmente pasó. Pero eso es bueno. La ignorancia, a veces, es mejor.

— No estoy presionándola. Estaba tratando de ser una buena amiga y cederle al delicioso chico nuevo, pero si no lo quieres... mejor. Más para mí —dice ella con una gran sonrisa.

Se levanta y camina hacia una de las ventanas. Pobre chico... Gabriela no va a parar hasta que lo consiga.

— Es bastante guapo —murmura Keila.

Levanto la cabeza y miro en la dirección que Gabriela ha tomado. Junto a uno de los grandes ventanales que dan al patio trasero se encuentra un chico comiendo solo. En el momento en que lo veo sé que es un vampiro. Tiene esa aura inconfundible que los define: oscura y misteriosa.

Me levanto de un salto de la silla y voy tras Gabriela.

— ¿Dónde vas? —pregunta Keila sorprendida por mi comportamiento.

— A evitar que Gabriela cometa una estupidez.

Conforme me voy acercando veo como ella se acerca al chico y le roza el brazo. Acelero el paso y llego hasta ellos. Cojo su mano que todavía sigue apoyada sobre él y la aparto. No voy a permitir que sea engañada por un vampiro... como yo lo fui.


KILIAN

La chica rubia de piernas largas de esta mañana se acerca contoneando sus caderas. Sus ojos no se apartan ni un momento de los míos y sonríe cuando se da cuenta de que le estoy prestando atención.

— Hola —saluda ella deteniéndose en mi mesa —. Eres nuevo ¿verdad?

— Sí, acabo de mudarme al pueblo. ¿Por qué no te sientas? —le ofrezco separando la silla vacía junto a mí.

Ella sonríe encantada y se acomoda en el asiento. Tiene los ojos azules y el pelo rubio. No es realmente mi tipo pero no hay que hacerle ascos a la comida.

Drinking BloodDonde viven las historias. Descúbrelo ahora