Dentro de la época Joseon, el valiente príncipe Kim Mingyu finalmente se encuentra con su primer amor de una forma poco común, las familias se ambos los comprometen en matrimonio, Jeon Wonwoo aquel chico al que amo hace mucho tiempo volvio de manera...
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-Mingyu...-Jisoo y Jeonghan llegaban al funeral, un par de días después de la devastadora noticia les fueron entregados los restos. Jeonghan estaba echo un mar de lágrimas, y Jisoo tenía el rostro de una persona que habia llorado demasiado, los tres se fundieron en un abrazo, incluso la hermana de Mingyu estaba desecha, su novio, el hermano de Wonwoo no la dejaba ni un solo segundo.
Así, entre lágrimas, un silencio penetrante, el pueblo le dio la última despedida a sus reyes, a las personas que por tantos años lucharon por ellos, era un día gris, un día triste, y aunque llovía todos deseaban estar presentes para poder enviarle sus fuerzas a Mingyu, quien no se permitió soltar la mano de Wonwoo, aunque oculto su pena y dolor frente al pueblo, Wonwoo podía sentir claramente que estaba a punto de derrumbarse, cada vez que apretaba su mano sorpresivamente, cada vez que apretaba los labios, podía ver como sus lágrimas querían escapar. Pero ahí estaba el, su pilar, su fuerza, sabía muy bien que para Mingyu el y su madre eran su fuente de energía, entonces ahora, en ese momento Wonwoo decidió ser el radiador más potente de fuerza y energía para él, se convertiría a sí mismo en el pilar más fuerte que exista, así Mingyu podría apoyarse en él.
Una vez las personas iban abandonando el palacio, sus padres habían sido enterrados, cada quien se retiró a su habitación en silencio, pero Mingyu seguía en el jardín, mirando hacia la nada, Wonwoo logro verlo desde su habitación, camino hacia él, y tomo asiento a su lado. Mingyu le dedico una mirada triste, con una sonrisa a medias, parecía ser que sus ojos habían terminado con todas las lágrimas que había en el, tomo la mano de Wonwoo entrelazando sus dedos, y dejo reposar su cabeza en su hombro.
Ambos en silencio por un largo momento, solo eso necesitaba, necesitaba sentir a Wonwoo cerca de él, aunque estuviera cansado, fasitidiado, triste, o molesto le bastaba con tomar su mano para dejar todos sus problemas, juntos eran un equipo, Wonwoo era lo más importante para él, era su corazón, su motor, cuando sentía que se hundía en alguna oscura pena, siempre entre aquella neblina densa y oscura podía escuchar su dulce voz, ver su cálida mano extenderse hacia el para sujetarlo tan fuerte y traerlo de nuevo a la vida.
-como esta Mingyu?- preguntaba Jeonghan tomando asiento junto a Wonwoo, quien estaba en el jardín; ya habían pasado varios meses desde el funeral, él y Jisoo habían decidido quedarse por un tiempo antes de volver al extranjero.
-mejor, creo que comienza a aceptar las cosas, ya casi es el mismo de antes, aunque bueno, no creo que vuelva a serlo del todo, y tu como estas? -
-aun lloro por largos momentos, pero que más podía esperar, mi familia son ellos, siempre lo fueron, a nosotros también nos enviaban cartas en cada viaje, parecían disfrutarlo mucho, solo espero que ese accidente haya sido algo que no sintieron, algo que fuera fugaz, para que ellos pudieran quedarse con la sensación de inmensa felicidad, el pensar eso me reconforta...-
La relación entre ellos había cambiado, ahora eran amigos, ya no había peleas, Seungkwan, y Wonwoo se llevaban muy bien con Jeonghan, pero Jihoon, a pesar de que conviva con ellos, era precavido.