Definitivamente, dormir sonaba como una muy buena opción, y si se le sumaba no despertar nunca más, era una aún mejor.
Me lancé al sofá de la sala de estar sin siquiera sacarme la chaqueta, y me encogí. El sueño me invadía, el calor comenzaba a volver, y todo por un momento parecía estar bien. Si... pero sólo lo parecía, porque cuando recordaba, el dolor volvía a mi pecho.
- HaNi, ¿vas a dormir?
- Solo unos minutos, Yoogeun. – respondí con los ojos cerrados.
- ¿Puedo acompañarte? – luego de asentir, sentí que unos pequeños brazos y piernas escalaban por mi cuerpo hasta posicionarse sobre mí.
Mi hermanito sabía, todos lo sabían; que prefería dormir a que me vieran llorar otra vez. Habían sido solo dos días, y había entrado en una especie de trance para dejar de sentir.
No más dolor.
- No estés triste, noona – murmuró suavecito en mi oído.
Sonreí débil y después sentí que volvió a acomodarse en mi regazo para suspirar profundo y abrazarme.
No más dolor.
El frío no acompañaba para nada el hielo que se había asentado en mi tórax, y por desgracia, hiciera lo que hiciera, el frío no se iba. Y no se iría tan pronto.
Eran las diez de la mañana, aproximadamente, y un gran grupo de personas había ido a despedir a mi mejor amigo al cementerio. Muchos del estacionamiento estaban ahí, algunos pandilleros, nosotros, sus amigos, mis padres, mis hermanos, y también su familia.
Sí, habíamos podido dar con uno de sus tíos, un hermano de su madre, y lograron llegar a tiempo gracias a mamá y sus habilidades telefónicas quien les avisó el mismo día del accidente. Al parecer ella si los recordaba, lo que era yo, nunca los había visto en mi vida, y dudaba de que Tony sí. Entonces, su familia, eran su tío, su esposa, y su hija que no pasaba de los diecisiete años, todos vivían en Estados Unidos.
Menuda familia que olvida a su sobrino al otro lado del mundo.
Todo transcurrió ¿normal?, si es que así puede decirse de un funeral, y pasada la hora, varios ya estaban yéndose a sus respectivos autos para volver a sus casas y a su vida. Los más cercanos, y su familia, nos quedamos alrededor de la lápida blanca que se encontraba enterrada en la tierra, rodeada de césped. Todo estaba en silencio, incluso Yoogeun, quien había insistido en acompañarnos y se negó rotundamente a quedarse con la señora Kim (haciendo un berrinche de aquellos).
- HaNi – me llamaron en un murmullo captando mi atención.- Esperaba que cuando, ya sabes, pasara todo esto, pudiésemos conversar sobre la casa en donde Tony y mi cuñada vivían.
- Bueno, sí. Es obvio, ustedes son su familia, deben querer saber de ello. – murmuré de igual manera. Aunque no supe a qué se refería con que todo "pasara".
- Sí, tenemos algunas intenciones con eso, así que sería bueno juntarnos a conversar, ¿qué te parece? Por su puesto que tus padres y hermanos también pueden estar.
- Estaríamos dispuestos a eso, señora Myeong. - interrumpió mi padre- ¿Qué tal si van a nuestra casa...?
Y hasta ahí quise escuchar, YO en realidad no estaba dispuesta a discutir del tema. ¿Qué esperaban? Desaparecen toda una vida y vuelven cuando su, al parecer, único sobrino por ese lado de la familia fallece en un fatal accidente solo para venir y quedarse con sus pertenencias, ¿y además querían que lo hablase con ellos? Iba a terminar muuy mal todo si eso es lo que creían.
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Honda DN-01
FanfictionEscuchaba el rugido de su moto cada noche. La maravillosa máquina soltaba un aullido que se comparaba con una buena base de hiphop para mis oídos. Jamás pensé que me encontraría con él, y mucho menos esperé que sobre esa moto se encontrara una perso...
