Suspiró para calmar su respiración agitada, se me había acelerado el corazón y estaba más sonrojada que nunca. Se atrevió a mirarlo a los ojos, y estos brillaban mientras tenía una dulce sonrisa en su rostro. Ellos no podían estar juntos, así eso fuera lo que ambos deseaban él era un chico popular que podría tener a cualquier chica a sus pies, y ella era la entrometida que se interponía entre anastasia y él. Pero Justin no pensaba lo mismo, la quería muchísimo. Lo había dejado loco, loco por ella.
-No puedes quererme. -susurro ella, levantándose de la cama.
-Por supuesto que puedo _____. -le dijo él mirando como ella caminaba sin parar en la habitación.
_______ se había sofocado como nunca.
-¡tu destino es estar con anastasia! -le grito ella, agitada.
-Mi destino lo creo yo, ahora.
-¡No!
El la estudió, sin duda la quería, le gustaba muchísimo aquella chica. Tenía el cabello largo por la cintura, ligeramente ondulado, era blanca y pálida, tenía las mejillas sonrosadas y los labios finos, el cuerpo apropiado y era simplemente, hermosa y perfecta para él. Sin embargo, ella no lo veía así, se veía totalmente imperfecta.
-Si te digo que enojada te ves muy hermosa ¿me creerías? -le dijo él.
Ella lo examinó enojada y con la boca medio abierta, la pregunta que le había hecho no tenía nada que ver con lo estaban hablando.
-Eres un idiota.
-Lo sé, pero soy el idiota que te vuelve loca.
-Sigues siendo idiota.
-¡Entonces me quieres! -exclamo él riendo.
-Cállate Justin. -murmuro malhumorada.
Él dejo de sonreír, solo para calmarla. ¿Por qué de pronto habían nacido aquellos sentimientos? Durante sus años en la escuela, para ser exactos, era su último año y habían estado viéndose durante cinco largos años. Pronto saldrían de la escuela, exactamente en siete meses y la verdad, ella lo odiaba por ser popular y bonito, él nunca se le había acercado a más de diez metros porque simplemente, ella no lo toleraba. Recordó de nuevo aquellos días, mientras la examinaba, Anastasia era un error y lo sabía.
-¿Por qué me odiabas? -pregunto él de pronto.
Ella lo miro, sentado en la cama con el rostro confundido y se enterneció.
-No lo sé...
-Entonces... -miro a un punto muerto de la habitación-. Olvídalo
Ella se acerco a él, y lo miro y el a ella, como si la vida le dependiera de ello.
-tienes que ser feliz Justin y conmigo no lo serás.
-¿Por qué? -pregunto él en un susurro.
-porque yo no soy el tipo de persona que puede hacer feliz a alguien.
-cuando se ama, se ama con él corazón, no con los ojos. Así que si es el físico
El negó levemente con la cabeza y la tumbo en la cama, la miro un momento y le paso el brazo por el cuello bruscamente para comenzar es beso, que no quería que se acabase nunca.
