Capítulo 41

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41. El refugio.

Después de todo lo ocurrido, nos contaron todo lo que sabían de Cade.

Los chicos por suerte lo habían conocido en persona, por lo que fue más fácil obtener una descripción de él, ya que aparte de Adam, ninguno lo habíamos visto o no recordaban como era.

—¿Qué se supone que vamos a hacer con el tal Cade? —le pregunté a Adam.

Él se encogió de hombros— No lo sé, no sé por qué tiene tanto interés en tí y en separarte de mi lado, más cuando nos respetamos los territorios y estamos en periodo de paz, parece que quiere romperlo y empezar una guerra.

—¿Una guerra? —dije algo asustada.

Asintió.— Si está haciendo esto es porque ha conseguido ayuda y quiere mi territorio.

—¿Y si no quiere sólo eso?

—¿A qué te refieres? —frunció el ceño.

—Sé que soy un blanco fácil para atacarte, y para empezar una guerra, pero a lo mejor hay otro motivo...

—No creo que lo haya, y de ser así, creo que ya estaría informado...

—¿Así que eso crees, no? —oímos una voz al otro lado de la habitación, en la ventana concretamente.

Nos giramos al ver a una persona sentada en el poyete de esta.

Adam enseguida se puso delante de mí.

—¿Qué haces aquí?

—Como si no lo supieras, tienes a uno de mis hombres, además de dos que recluté para hacer el trabajo.

Así que el hombre que está colocado al otro lado de la habitación es ese tal Cade.

—Lamento decirte que tu plan no ha funcionado, y que te has quedado sin hombres ni reclutas.

—¿Qué has hecho con ellos?

—¿Con tu hombre? Creo que está claro, ¿no? Tú mandaste asesinar a miembros de mi manada, veo justo que por lo menos el asesino, que además es uno de tus hombres, muera por ello, ¿No?

Cade apretó los puños.

En poco tiempo aparecieron Andrew con más guardias.

—Zoe vete con Andrew, no te separes de él en ningún momento.

Asentí y fui con él, quien me cogió del brazo y empezó a tirar de mí.

—¿A dónde me llevas?

—No seas impaciente, ahora lo verás.

Se dirigió al final de las escaleras, dónde de repente apareció una puerta, por la cuál pasamos.

—¿Qué es esto? —dije al ver que estaba recubierta de plata y madera.

—Un refugio. —dijo cerrando la puerta tras de él.

—¿Por qué somos los únicos aquí?

—Es un caso de emergencia en la casa del Alfa, así que por eso no hemos avisado al pueblo, además hoy no va a pasar nada, pero tal vez en un tiempo... tengamos que usarlo a menudo.

Asentí y empecé a mirarlo todo, había desde mesas y sillas, hasta juegos para niños, además de comida y bebida a grandes cantidades.

—¿Hasta cuándo tendrémos que estár aquí?

—No lo sé, hasta que Adam y Cade hablen lo que tengan que hablar y se vaya.

—¿Y si empiezan a pelearse?

—Para algo están los guardias con él, por si hiciera falta de su intervención.

—Pero...

—Pero nada Luna, usted no puede estar ahí, usted es lo que ese tipo, Cade, quiere, así que usted se queda aquí conmigo por si acaso.

Bufé.

Me senté apoyada en la pared y me quedé mirando la puerta.

No podía dejar de pensar en cómo estaría Adam. Si saldría herido o algo.

Estaba demasiado ansiosa de que se abriera la puerta y él entrara, o de que nos dejaran salir ya.

Necesitaba comprobar que él estaba bien.

Sólo podía estar jugando con mis dedos o mordiendome las uñas, sin apartar la vista de la puerta de plata.

Cada minuto se me hacía eterno.

No pedía tanto, sólo que se abriera la puerta, Adam entrara y me dijera que todo estaba bien, que no había nada por lo que preocuparse.

Pero el tiempo seguía pasando y nada ocurría.

Andrew intentaba distraerme contándome cualquier cosa, pero no estaba funcionando.

Él suspiró.

—Deje de preocuparse, Adam estará bien, lo conozco, por usted no hará nada que pueda provocar una guerra.

—¿Qué quieres decir?

—Que Adam está muy enamorado de usted, y por eso mismo intentará arreglar las cosas con Cade por las buenas, para no provocar una guerra en la que podrían salir heridos.

Asentí.

—Pero aún así me preocupan, no sabemos qué es lo que quiere ese tipo, y menos de mí, ni por qué quería que me llevasen con él.

—Sea que sea Adam no lo dejará, menos tratándose de tí.

—Ya...

—Anda deja de darle vueltas...

Niego. —No puedo...

Escuché un pequeño suspiro de parte de Andrew y poco después sus brazos rodeándome en un abrazo.

Yo me abracé fuerte a él.

Desde que lo conicí siempre ha estado pendiente de mí o de lo que necesitaba, además de que es un chico muy simpático y agradable, me sentía agusto cuando estaba con él.

Disfrutaba mucho de su compañía, ya que desde que estoy aquí sólo hablaba con Adam, y en Andrew encontré a un amigo, era el único que tenía aquí.

Cerré los ojos, mientras notaba como él deslizaba sus manos hacia arriba y hacia abajo por mi espalda, intentando tranquilizarme.

La verdad estaba muy cómoda en esta posición, me sentía bien, sentía que no tenía por qué preocuparme tanto, Adam tenía su equipo, no iba a pasarle nada.

—Gracias...

—¿Por qué?

—Por esto, por calmarme y darme más seguridad de que no le pasará nada.

Sentí como sonrió.

—Es mi amiga, o al menos la considero así, ¿por qué no iba a hacerlo?

—Yo también te considero mi amigo, pero sería mejor si dejarás de hablarme de usted, que soy más jóven que tú.

Él rió.

—Lo siento, me cuesta, y más sabiendo que eres mi Luna.

Negué con una sonrisa.

De repente se abrió la puerta, dejándo ver a Adam.

—¿Qué está pasando aquí? —dijo alzando la voz mientras mantenía el ceño fruncido.

Xx.

¡Hola!

Espero que os guste, y bueno, ya sabéis que a la historia le queda poco, tal vez os parezca que no han pasado muchas cosas para que ya la termine, pero esque no quisiera hacer más de 50 capitulos, aunque va a haber más.

Besos.

Mi Alfa, Mi Mate [MAMM1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora