La vida te puede cambiar en un segundo.
¿Cómo pasas de ser una chica normal, con una vida normal, a ser la Mate de un Alfa?
-Eres mía, solo mía. -gruñó olfateando mi cuello.
Soy Zoe, y te invito a conocer mi historia.
Queda totalmente prohibida cual...
La noche estuvo bien, la pasé abrazada a Adam, era como mejor podía estar.
Bueno, sin contar las veces que mi padre se pasaba por el cuarto para comprobar que había dos personas en la cama y no tres.
Aunque fue algo tonto no mirar si era Christian el que estaba en la cama.
Mejor para nosotros.
A la hora de levantarnos decidí bajar a hacerle el desayuno a Adam.
Cogí toda la fruta que pude y le hice una pequeña macedonia, además hice tostadas, cogiendo la mermelada, y le preparé un buen zumo de naranja.
Espero que le guste.
Subí a mi habitación con la bandeja, llegué a esta y la dejé en la mesita de noche.
Me acerqué a despertar a Adam, pero este dormía como un tronco y no había manera de hacerlo levantarse.
Así que me senté encima de él, a horcajadas, me acerqué a él y le dí un beso en la mejilla, en los labios y por el pecho.
Adam se tapó la cara con sus brazos.
Estaba tan mono que decidí sacarle una foto.
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Poco después me miró sonriendo, y cuando me quise dar cuenta, se giró, quedando él encima mía.
—¿Te has levantado hoy juguetona o me lo parece a mí? —susurró a la vez que se acercaba a mí para darme un beso corto.
No pude evitar sonreir como una tonta.
—Sabes que me encanta despertarte así, pero hoy ha sido porque no te levantabas —rio— y te he traído el desayuno.
Él desvió la vista hasta la mesita, donde estaba la bandeja.
—Joder, que buena pinta —dijo para después volver a acercarse a mí— eres la mejor. —dijo y me dió un pico.
—¿Pues a qué esperas para empezar a desayunar? —dije alzando una ceja.
Inmediatamente se levantó y cogió la bandeja, de la que empezó a coger un poco de todo y a comer.
—Me encanta. —dijo con la boca llena.
—Anda no seas guarro y no hables con la boca llena. —rio.
—Bueno vale, pero coje tu también.
Asentí y cogí una tostada, le eché mermelada. Poco después me la comí.
Adam y yo nos comimos el desayuno en muy poco tiempo.
—¿Qué vas a hacer hoy? —dijo Adam mientras me miraba.
—Pues... tenía pensado pasar el día con Chris, o ir con mis amigas al centro comercial, o ir contigo a ver una peli, no sé, si Christian quiere hacer algo conmigo...