Capítulo III.

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Un calor intenso se posicionó en el pecho de Judy al escuchar tal afirmación tan segura y fuerte de Nick. ¿Enserio escuchó lo que había escuchado? Ella no lo sabía, pero sí su padre a quien se le empezaron a cruzar los cables en la cabeza.

―Vaya, eso no me lo esperaba. ―dijo anonadado la comadreja―. ¿Y ustedes amigos? ―la mayoría de los espectadores en vivo saltaron de emoción y alegría. Hasta el rinoceronte Tyson y la cantante Gazelle gritaron de la emoción.

Kyle, quién estaba en medio de ellos, pensó: Al parecer shippeaban demasiado a mi hermana con Nick. Gracioso comentario.

―¿Y usted oficial Savagge? ―Jack y Skye se tensaron―. ¿Hay algo que nos quiera contar con respecto a la señorita a su lado? ―Nick evitó con éxito una carcajada mientras que Judy solo sonrió emocionada.

Si realmente ellos estaban saliendo, para Judy sería una gran noticia. Skye le había contado de sus emociones a la coneja días antes. Si ese era el momento adecuado, Jack no podía perderlo.

El conejo se veía nervioso, sonriendo de vez en cuando, casi parecía sudar.

―Bueno, pues yo, eh, yo... ―no sabía qué palabras sacar, su mente estaba muerta.

―De hecho, no, señor Furllon. ―respondió la zorra―. El oficial Jack y yo somos únicamente amigos. Pero es una buena suposición. ―una mezcla de emociones acabaron con el corazón de Jack.

Era una ira controlable mezclada con una emoción incontrolable. Esas dos frases podían significar mucho para él. Qué bueno que los zorros son tan astutos, pensó aliviado y emocionado.

―Oye Jimmy, ¿Puedo hacer algo ahora? ―dijo el zorro. La pregunta lo confundió un poco pero finalmente aceptó.

Nick se levantó del asiento metiendo su pata en el bolsillo derecho. Al sacarla, una pequeña caja color carmesí estaba en ella. A Judy se le aceleró mucho más el corazón, mucho más de lo que ella podía imaginar. Parecía que le iba a dar un infarto de tan rápido que iba.

La comadreja hizo una seña a la cámara para que los enfocara. Norman estaba que incendiaba un bosque en su mente de la ira que le quería explotar. Todos quedaron expectantes de lo que iba a suceder.

El zorro se hincó en una rodilla en frente de la coneja. Abrió la caja carmesí y mostró el aro de oro con una pequeña joya que se encontraba dentro. Judy se llevó las patas a la boca tratando de no gritar de la emoción. Jack y Skye también estaban sorprendidos por lo que Nick estaba haciendo.

―Judith Laverne Hopps. ¿Quisieras ser mi esposa?

***

―Querido. ―llamó Bonnie muy sorprendida―. Tienes que ver esto. ―Stu no había querido ver el programa.

Al igual que Norman, Stu tenía un pensamiento muy tradicionalista en cuanto a las parejas inter-especie. Y hacia los depredadores en general, evitarlos para que no te coman y estar siempre escondido en tu madriguera de conejo para vivir feliz y contento.

Escuchando el pedido de su esposa, se acercó al sillón donde ella estaba pero antes de poner si quiera las patas en sus hombros, vió la televisión con la imagen que se estaba proyectando.

Bonnie seguía sorprendida por aquella escena que veía. Se sentía emocionada pero preocupada, no por ellos, sino, por su marido. No lo escuchó hablar, pensó que solo estaba sorprendido igual que ella pero el sonido sordo de la caída de un cuerpo la sacó de su impresión.

Al darse vuelta, vió a su esposo desmayado.

―¡Alice! ¡Llama a Alan! ¡Rápido! ―Ay Stu, realmente te sorprendiste, pensó Bonnie.

Nueva Familia. Parte N.-2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora