Con papeles en pata y todo su valor a flote, la comadreja entró con total fuerza a la oficina del lobo blanco. Tenía total seguridad de sí mismo. Le probaría a aquel can que no le dejaría con la burla de hace unos días atrás.
El lobo dejó todas sus cosas a un lado para poder ver a la comadreja caminar a paso acelerado hasta su mesa, tirar sobre la misma los papeles de las encuestas realizadas y mirarlo con una sonrisa máxima de satisfacción.
―Mira la tercera página, esquina inferior derecha.
El lobo tomó los papeles entre sus patas, separó las dos primeras de la tercera. En esta se mostraban las estadísticas de la encuesta de tan solo cinco preguntas que se les habían hecho a más de seis mil animales ciudadanos de Zootopia. En la esquina que Furllon le había mencionado, estaban dos números. Uno a la aprobación del plan de la comadreja y la otra a la negación de esta.
El número para su aprobación era muy diferente al de la negación.
―Ahí tienes lo que querías. ¿No? Ahora dame el permiso para comenzar mi programa. ―esa petición fue más una orden la cual el lobo solo soltó una pequeña carcajada.
―¿Enserio creíste que te dejaría hacerlo aun así que tuvieras esta encuesta? ―alzó el papel con su pata, mostrándosela a la comadreja―. No te voy a dejar hacerlo, Furllon. Gastarás tiempo, dinero y personal en un plan que simplemente va a fallar.
La comadreja, teniendo en cuenta que ello podría suceder, solamente siguió sonriendo satisfecho. De su bolsillo izquierdo del pantalón sacó un Carrotphone S7 y presionando algunas cosas en este, el número marcado del hurón se dejó ver en la pantalla.
―Veremos que dice el jefe con respecto a esto. ―el lobo sentía que no tenía nada que temer. Jamás le había dado permiso para cualquier plan que este tenía, y dudaba mucho que se lo diera ahora―. ¿Hola? ¿Jefe? Sí, soy Jimmy. Le llamaba para preguntarle si ya había visto los datos que le envié a su correo... Le parece una buena idea, ¿No? ―una sonrisa más amplia se hizo en sus labios―. Sí, aquí lo tengo a mi lado. ―se quitó el teléfono de la oreja y se lo acercó al lobo―. Es para ti.
El lobo, mirándolo con una furia indescriptible, arrancó el teléfono de la pata de Jimmy. Se lo acercó hasta su oreja y habló.
―Aquí Wolfbat, señor. ―dijo.
―Mira, Carter. ―dijo el hurón del otro lado―. Le doy toda mi aprobación para hacer el trabajo que quiere Furllon. ¿Entendido? Y tú le ayudarás en todo lo que necesite. Esos datos son tan irrefutables como la misma barba de mi abuela. ―un grito por el otro lado del teléfono hizo carraspear asustado al hurón―. Bueno, no la de mi abuela, je. En fin, solo dale el permiso o sino, cuando vuelva, habrá un nuevo animal controlando tu silla giratoria. ―sin más, el hurón colgó.
La sonrisa victoriosa, que nunca se había ido del rostro de la comadreja, esperaba unas palabras por parte del compañero de trabajo que tenía en frente. El lobo tenía toda su furia al tope y quería desahogarla lanzado al pequeño animal que tenía en frente por la ventana detrás de él. Respiró tres veces, cerró los ojos y se sentó en su silla giratoria favorita.
―¿Qué rayos es lo que necesitas para tu maldito programa? ―dijo sin más opción y con mala gana.
***
―¡No me importa si están a punto de irse a la luna, cualquiera de ustedes tiene que venir pero ahora! ―ese grito había dejado casi sordo al zorro.
Suspiró cansado cerrando su teléfono. El jefe Bogo estaba impaciente para entregarles a la pareja policía su nueva misión. Algo que al zorro no le hizo mucha gracia ya que uno de los hermanos de Judy, Louis, la había llamado para ir a las Madrigueras por algún asunto. Él sentía que debía ir aunque no quería, soportaría lo que sea por ella, incluso a su padre conejo.
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Nueva Familia. Parte N.-2
FanfictionHoy en día, las familias son más grandes de lo normal. ¿No es así? Y todo comienza con un simple paso entre las familias. ¿Cuál? Que los futuros consuegros se conozcan y pasen el muy tenso y largo camino hasta la aceptación de cada uno. Pero...