El tren había arribado hace dos horas en la estación principal de Las Madrigueras. A medida que los pequeños conejos, liebres y demás visitantes bajaban en la plataforma, el ruido provocaba que pudiera ver más allá de lo que podía. Se dirigió al primer camino que encontró después de las escaleras y sin que nadie notara la cicatriz (su rostro ya era muy buscado hasta en ese lugar) se dirigió a una pequeña hacienda que era dirigida por una cerdita de buen aspecto.
Las habitaciones, como le había explicado, eran según la necesidad que quería el huésped. Así que, como no se quedaría mucho, tuvo que estar en una de las habitaciones con una sola cama. Aunque estaba preparado para huir en el caso de que lo encontraran antes, no necesitaría hacerlo. La cerdita, antes de dejarlo, le dijo:
―Oiga, ¿Le digo algo? ―el coyote, aun encapuchado, asintió―. Jimmy Furllon se está hospedando aquí. ―le dijo con un aire de emoción irritante―. ¿No es increíble? Dicen, que está aquí porque está grabando un programa especial sobre la... ―y calló de repente, y como si las palabras la quemaran, volvió a hablar: ―La pareja inter-especie de policías. ―terminó con un tono un tanto despectivo no tan disimulado.
Eso era una pista más para el coyote. Una forma más rápida de encontrar al zorro sin tener que buscarlo por todas las Madrigueras hasta hallar la correcta que, haciendo sus cálculos, se hubiera demorado más de lo que hubiera esperado y el tiempo era algo que no tenía a su favor. Si quería hacer esto, debía hacerlo rápido y solo le quedaban unas veinte y cuatro horas para que todo por lo que él había trabajado, terminara.
―Una pregunta. ―pidió el coyote con una voz tan gruesa, como rasposa―. ¿Sabe en donde es la Madriguera de la familia de la oficial Hopps?
―Oh, sí. ―dijo con desgana, seguramente tratando de ocultar su desdén por el tema inter-especie―. Está al Este de la Comarca, después de la escuela, apenas a unos metros más adentro de los pastizales de los Waver. ¿Por qué? ―el coyote sonrió debajo de la capucha, había obtenido lo que quería.
―Por nada, por nada. ―dijo con aire tranquilo―. Solo quería conocer a uno de mis héroes en persona. Eso es todo. ―cuando él se empezaba a retirar, la cerda le dijo con un aire más despectivo y sin si quiera tratar de disimular.
―Pues no sé si usted considere "héroes" a ese par de... Raros. ―comentó finalmente para irse.
Entró a la habitación y tiró encima de la cama, los pocos materiales que había traído. Su traje de gala, una pequeña pero potente arma y el pequeño proyectil que utilizaría contra el zorro que lo había hecho sufrir desde hace mucho. Ahora que se encontraba casi en absoluto silencio, su vista no era la mejor pero, como estaba preparado a situaciones de esa naturaleza, siempre cargaba consigo su reproductor de música con los clásicos de Beethoven y Mozart, junto con sus audífonos que, al ponérselos con la música reproduciendo, provocaba que su visión se esclareciera al cien por cien de su capacidad. Es como si pudiera estar en todas partes a la vez. Eso era una ventaja de tener la habilidad eco localizador de las ratas voladoras. Que tanto le agradecía a la garra envenenada que le había rasgado la cara tiempo atrás. Su vida había mejorado tanto en aquel momento pero a la vez, sus problemas se hicieron igual de mayores.
―Solo espera hasta mañana, Wilde. ―se dijo con una sonrisa de terror―. Solo espera como tú "naturaleza" se vuelve contra ti mismo. ―y para estar seguro de que no se olvidaría nada el día siguiente, puso la bolita venenosa de color morado oscuro dentro de la pequeña arma de presión.
***
El zorro repasaba, en su habitación de invitados, lo que tenía en su maleta para el día de mañana en el que todo su plan, que había creado conjuntamente con Stu, iba a comenzar. ¿Por qué no se les había ocurrido algo parecido antes? Una inteligencia como la de Stu para ese tipo de problemas les hubiera ayudado en el ejército.
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Nueva Familia. Parte N.-2
FanfictionHoy en día, las familias son más grandes de lo normal. ¿No es así? Y todo comienza con un simple paso entre las familias. ¿Cuál? Que los futuros consuegros se conozcan y pasen el muy tenso y largo camino hasta la aceptación de cada uno. Pero...