Judy caminaba con relajación y tranquilidad hacia su hogar. Al hogar con el que compartía con su zorro amado. Estaba tan feliz por una buena nueva noticia que Bogo le había dado. Era la mejor de su vida e iba a contárselo al zorro al llegar. Nick se había quedado en casa porque se había sentido mal y estaba actuando algo raro.
Ella ya estaba frente a la puerta del apartamento. Al abrirlo, todo estaba a oscuras, las cortinas cerradas, las luces apagadas, ni si quiera el refrigerador emitía alguna luz o sonido. Y de pronto, lo olió. Ese olor raro de hace tanto tiempo que no casi no recordaba cómo era. Mydnicampum Hollicytias o Aulladores. Esa planta la había hecho pasar problemas cuando una vez, se había comido una planta de esas y se volvió algo que jamás había pasado desde hace siglos, ser una salvaje. La había salvado pero después de mucho tiempo que lo lograron.
Ahora, lo volvía a oler. Y no sabía de donde provenía.
―¿Nick? ―preguntó preocupada adentrándose a la casa. No tenía una linterna o algo para ver en la oscuridad.
Cuando estuvo cubierta por la oscuridad, escuchó un gruñido y varios pasos lentos.
―Nick, si esto es una de tus bromas. Será mejor que pares. ―la preocupación se convertía en miedo y a medida que pasaban los segundos, el corazón aceleraba más y más.
Solamente escuchó un salto y algo atravesando su cuello. Pero el zorro se detuvo, soltó a la coneja y empezó a reírse y a reírse más y más fuerte, siendo una simple broma.
―Ay, Zanahorias, debiste haber visto tu cara. Jajaja ―pero el zorro no veía lo que había hecho.
La coneja no se movía, no respondía y en ese momento, el zorro se detuvo. Nick se acercó con una pequeña risa.
―Ya, Zanahorias, no era para tanto. ―acercó su pata para tocarla pero lo que sintió no era a su coneja. O al menos, ya no estaba―. ¿Zanahorias?... ―su cuerpo estaba frio―. Judy... ―se tiró de rodillas y giró su cabeza hacia él, no había duda, estaba muerta. Las marcas de dientes estaban muy claras, la broma había subido de nivel y aun nivel muy malo―. No... no, no, no. Judy, no. Lo siento, yo... No me hagas esto, por favor, despierta... No, por favor... Despierta... ―el zorro se aferraba al cuerpo inerte de la coneja mientras las lágrimas incontrolables salían a borbotones. La había matado―. No... ¡No! Judy, por favor... despierta... ¡No! Despierta... por favor... ¡Noooooooooo!
***
Abrió los ojos tan rápido como un rayo y de un salto cayó de la cama. Quejó de dolor pero eso no le importó. Tenía el corazón a mil, su cuerpo temblaba y las patas le sudaban. Sus ojos desorbitados mostraban miedo, un miedo preocupante.―¿Nick? ―la coneja se había despertado por la caída del zorro―. ¿Qué sucedió?
Ella lo miraba con preocupación. Su nariz se movía de arriba hacia abajo lentamente. A Nick se le calmó en gran parte el corazón al verla viva, viva y sin ningún rasguño. ¿Por qué había soñado eso?
―Nada... Nada Zanahorias. ―dijo en un tono tranquilizante―. Solo... un mal sueño... Vuelve a dormir.
―Nick, te conozco. No fue solo eso. ―replicó la coneja.
El zorro se levantó con dificultad del suelo, aun le temblaban las patas pero finalmente logró caminar los pocos pasos hasta la cama y echarse nuevamente junto a su amada de la cual recibía el calor que tanto él le gusta sentir. Judy lo miraba aun preocupada y no dejaría de hacerlo hasta que él le contara qué es lo que sucedió.
―Fue... una pesadilla, Judy. ―dijo con miedo―. Una pesadilla en la que yo... ―hizo una pausa―. ... En la que yo te mataba. ―y no pudo más, el miedo le había ganado y no pudo retener el sentimiento de llorar.
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Nueva Familia. Parte N.-2
FanfictionHoy en día, las familias son más grandes de lo normal. ¿No es así? Y todo comienza con un simple paso entre las familias. ¿Cuál? Que los futuros consuegros se conozcan y pasen el muy tenso y largo camino hasta la aceptación de cada uno. Pero...