Capítulo 4."Extraña en el pueblo"

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Courtney

Presente

James y la doctora me prohibieron ir al cementerio durante un buen rato, ya que para ellos, ir diario sólo me causaría dolor y no podría salir adelante si todos los días recuerdo qué es lo que me está matando.

Es raro, pero ha pasado casi una semana y media desde que salí del hospital y dos semanas desde el accidente y yo podría seguir jurando que pasó hace días, ya que las heridas siempre me lo recuerdan al ver que quizá sanan más lento de lo normal.

A falta de cosas por hacer, me vi obligada a caminar sin rumbo para no desesperarme de estar acostada tanto tiempo. Sin saber a donde ir, después de caminar quizá unos cuarenta minutos, me topé con un pequeño parque que iba a funcionar para olvidar que no debía ir al cementerio. Pero no funcionó, porque al estar sentada en el columpio observando a la gente que lee un libro sin prisa y a los niños jugar, me recuerda cuando estaba sentada en una playa que no conocía, sentada intentando olvidar a James. Me hace sentir de la misma forma.

Ese día, en el que peleamos por culpa de Carlee y lo único que hice fue alejarme de él gastando mis ahorros viajando a la playa más lejana que pudiera, pensaba que él dolor más grande que podría experimentar en la vida era que alguien que quería dejara de hacerlo, que alguien me engañara y que jugara conmigo.

Pero yo no sabía lo ingenua que era hace algunos años.

Recuerdo que era casi finales de octubre por el cual el clima de donde había ido no era tan caluroso como esperaba, el aire estaba tranquilo pero el día se turnaba para estar nublado y que la llovizna se soltara un poco. También recuerdo haber llegado por la madrugada y que al despertarme y encontrarme en una habitación del hotel y no en mi habitación de la fraternidad, me propuse pasármela bien y olvidar todo los problemas, pero en vez de eso, cuando salí a la playa comenzaba a llover un poco y mi decepción sólo me obligó a ponerme la sudadera encima del traje de baño y sentarme en la arena a medio día. Era gracioso la forma en la que miraba con nostalgia el mar, sólo porque no quería entrar porque hacía frío y no estaba haciendo tanto calor como esperaba.

Después de tres horas de estar sentada mirando el horizonte y preguntando acerca de mi futuro, el aire dejó de soplar tan fuerte como lo hacia y el cielo se despejó un poco, hasta que después comenzó a ser un buen clima, que me alentó a ponerme de pie y comenzar a caminar directo al agua. Después de rato de pasar nadando o quizá sólo tragando agua salada, me volví a sentar en la arena a descansar hasta que el sol comenzó a ocultarse y me quedé observando la hermosa puesta de sol hasta que sin darme cuenta, la noche comenzaba a ser oscura y las estrellas comenzaban a dar su espectáculo brillante.

No fue hasta que me senté en el balcón a revisar si tenía alguna llamada perdida que comencé a sentirme completamente sola. Era una total extraña en el pueblo y no tenía con quien compartir un chiste malo o lo bonito que eran las puestas de sol porque, sólo era yo con mi dolor.

Me costó un poco conciliar el sueño y cuando lo logré, no me había percatado de lo cansada que me sentía, hasta cuando desperte casi a medio día con el sorprendente dia soleado, que me permitió andar de allá para aca en todo el lugar.

Esa noche, no tenía contemplado que no iba a dormir sola... aunque Cecy me hubiera dado alguna pista al preguntarme en donde estaba hospedada.

Llegue de pasear con una sonrisa, me duche y me puse a ver una película al azar que pasar en la televisión. Cuando llamaron a la puerta, me quede sentada en mi lugar pensando que quizá se estaban equivocando de puerta. No fue hasta el cuarto golpe cuando decidí abrir la puerta y darme cuenta que quizá la persona no estaba equivocada.

Enamorada para siempre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora