Matthew
—Explícame una cosa, ¿Por qué me convenciste de hacer esto?
Recojo la maleta negra de la barra giratorio del aeropuerto. Me encojo de hombros y miro todo el aeropuerto de Nueva York, como si fuera un lugar nuevo que, ciertamente, es la primera vez que piso este aeropuerto. Siento mi una rara sensación en mi estómago y miro a Andrew que él sólo espera que le explique qué sigue en este plan.
—¿Quieres ir a comer algo antes de ir al hotel?—es lo primero que atino a preguntar.
Pero Andrew me mira, intentando averiguar si es una broma mi pregunta, ya que no responde, se queda en su lugar esperando a que diga otra cosa aún mas emocionante.
El día que le dije que había conseguido la mayoría de información de Courtney, quizá de broma o no, me dijo que viajáramos a su ciudad para verla nuevamente, hacer un encuentro casual de acuerdo a sus horarios de trabajo. Pero él no creía que me fuera a tomarme tan en serio su propuesta. Al final, terminó diciendo que sería una buena oportunidad para pasar a saludar a Connor y saber cómo va su vida amorosa, por qué para ser sinceros, parece que ya ni nos recuerda; no ha mandado mensajes, no ha dicho buenas ni malas noticias y no parece que siga vivo en nuestras vidas.
Este plan es como matar a dos pájaros de un solo tiro.
Suspiro antes de hablar:
—Lo digo en serio. Podemos ir al hotel, dejar las estúpidas e innecesarias maletas, ir a comer y después buscar a Courtney—bufo por la bajo mientras me cruzo de brazos.
—¿Estúpidas e innecesarias maletas?—Andrew me fulmina con la mirada—. Después me vas a agradecer por hacerte cargar un par de ropa extra.
—¿Quieres cerrar la boca y aceptar ir a desayunar?—le digo cansado.
—No—responde—. Te dije que desayunaras bien, ¿Y qué hiciste? Te levantaste tarde y por tu culpa casi perdemos el vuelo.
—Entonces déjame comprar algo de comer aquí antes de irnos.
*
El sol me golpea directo en la cara y me veo obligado a entrecerrar los ojos un poco mientras caminamos por las transitadas calles. Para ser más de medio día, el calor se siente un poco más pesado que en donde vivimos y eso que es casi finales de primavera. Con Andrew a mi lado, vestidos de traje, caminando por las calles de Nueva York, me recuerda cuando estábamos en la preparatoria y caminábamos por los pasillos del lugar con una sonrisa lista para cautivar chicas y enredar corazones a nuestros pies. Al parecer, Andrew se siente del mismo modo al ir sonriéndole a cada chica que pasa frente a él. Pero yo, a diferencia de él, siento que él corazón se me sale del pecho por cada paso que doy, cada centímetro que me acerco más a ella hace que mi respiración se agite gracias a los nervios.
Conforme avanzamos, voy revisando el número que está a un costado de la puerta de cada edificio, ya que el edificio en donde se encuentra su trabajo es el ciento cincuenta y tres y apenas vamos en el cien.
¿Qué sería lo primero que ella haría al verme? ¿Qué sería lo primero que yo haría al verla? Claramente, ella puede que trate de esquivarme e irse, quizá yo, de los nervios me quedaría parado siendo testigo de cómo se va sin siquiera decir una palabra. Esa sería una opción.
Otra opción, podría ser que, un poco sorprendida de verme, me salude y comencemos a entablar una plática en la que Andrew saldría sobrando y nosotros dos estemos muy cómodos, tanto, que aceptaría salir a tomar un café conmigo.
Piensas como un ridículo...
Miro a Andrew que ahora, ya no se concentra en seducir chicas, ahora busca el número que le mencioné era el edificio donde trabaja, ya que nos estamos acercando y puedo notarlo un poco nervioso al igual que yo.
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Enamorada para siempre.
Genç KurguGracias por lograr este sueño. Libro publicado en físico por la editorial sélector. "-¿Hasta que el destino nos vuelva a juntar? -Hasta el destino nos vuelva a juntar. Se prometieron sin saber, que un día el destino los iba a juntar sólo para hacer...
