Capítulo 40

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Lauren 

Camila aun seguía vestida, pero en mi mente yo ya le había hecho el amor unas 5 veces y le había hecho más de 4 orales.

Apoyé mi mano por encima de su cabeza ella intento tocar mi espalda y no se lo permití.

-¿Por qué?

-No me toques.

-Vale Lauren, te estás tomando muy en serio lo de 50 sombras- comentó divertida.  Sonreí.

Una de mis manos bajó al inicio de su blusa y acaricie sus caderas tan suavemente que sus pequeños vellos se erizaron.

-Mira lo que produces en mi- me acerqué a su cuello e inhale su aroma.

-Cállate.

Mis dedos tocaron el botón de ese vaquero que empezaba a estorbar. Solté con agilidad y roce su calzón.

-Húmeda- ella se sonrojó y acarició mis brazos.

-¿Por qué me haces esto?

-Quiero guardar en mi memoria tu cuerpo- deje mi atención en su sexo y subí por su blusa, tocando su piel.

Al llegar a sus senos, ella se movió,  haciendo que ambas dejáramos escapar un leve suspiro.

-No sabes como me torturas, Jauregui.

-Date la vuelta- ella se separó un poco y lo hizo.

Era imposible no ver su trasero, era perfecto.

-Te voy a quitar el bracier, ¿Estas preparada?- ella respondió con un gemido que me hizo sonreír.

Solté su bracier , me senté en su trasero y me moví suavemente. El roce entre mis piernas me estaba quemando. Me sentía plena.

Empezó el masaje entre mi sexo y su cuerpo. Yo tocaba su espalda y ella se movía debajo de mi.

-Lauren, te necesito.

La giré, para poder vernos y ella tenía los ojos con un brillo único.

-Quítate la blusa, ahora.

Se desnudó con tal suavidad que creí que lo hacía por venganza. Funcionó, mi cuerpo sufría por los centímetros que faltaban para verle los senos, su silueta.

-Eres tan hermosa- ella tenía dos lunares cerca del seno derecho, dos lunares que estarían en mi boca.

-Soy tuya- sonreí con suficiencia.

Me incline sobre ella e introduje uno de sus senos a mi boca, ella arqueo la espalda. Al principio estaba estática, pero mientras pasaba mi lengua por su pezón, Camila se fue relajando y sus suspiros se hacían cada vez con más intensidad.

Subí rápidamente para robarle un beso en los labios, ella me miraba como si hubiera hecho lo más tierno en el mundo.

-Devórame- su voz felina me encendía.

Camila me tomaba del cabello juntándome más hacia si misma.

En cuestión de segundos su senos estaban erectos y soltaban calor, al igual que el resto de su cuerpo.

El Vuelo (camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora