Capítulo 43

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Camila

-Papá, debieron haberme avisado que vendrían- ambos rieron- me alegra saber que los divierto- dejaron de reír pero en su cara se les notaba que estaban conteniendo la risa.

-Vamos Camila, era una sorpresa, ¿que esperabas?

-No me gustan las sorpresas- a mi papa se le borró la sonrisa.

-¿Qué te pasa?, hace un rato estabas muy feliz por tu rosa y por vernos.

-Si hija, ¿que pasa contigo?, ¿no estas feliz de vernos?- su tono era dramático, odiaba eso de mi madre.

-En serio mamá, y discúlpame por lo que te diré pero: Que estupidez.

-¡Karla! Ese vocabulario- estaba muy molesta, pero al decir esa frase me recordó lo que había pasado con Lauren en el desayuno.

Moví un poco mi cabeza, tratando de volver a la realidad.

-Mamá, papá, no es eso, simplemente no me gusta que hagan esas cosas- ellos cambiaron su postura y antes de que me interrumpieran hable primero- ya tengo 25 años, no soy una niña, ya soy suficientemente grande como para cuidarme sola.

-Siempre serán nuestra niña- no dije nada más sobre eso.

-¿Dónde está Sofi?

-En Miami- los miré mal.

-¿Están locos? Porque no la trajeron, ustedes vienen y la dejan a ella en Miami, ahora si se pasaron.

Unas manos cubrieron mis ojos, interrumpiendo la discusión. Su olor me llegaba al fondo de los pulmones: frutos rojos.

Y ahí estaba mi familia, Sofia se había unido a mi loca historia en el hotel, sin descartar la descabellada parte del avión.

-Adivina quién soy- su voz era más dulce que nunca.

-En realidad no lo sé, pero me dijeron que eres la niña más bonita de todas y que tienes una hermana super sexy...- Sofia dejo un risita en mi oído para luego abrazarme con fuerza.

-Te extrañé mucho.

-Yo también princesita.

-¿Qué podemos pedir?- Sofi se sentó y tomó el menú de la mesa- quiero helado.

-Ni si quiera se porque agarraste el menú si al final siempre pides helado- esa era mi mamá reprochando todo.

-Mamá, ¿en serio? Viniste desde Miami solo para regañarnos, ¿Vas a ir conquistando Europa?

-Camila, no le hables asi a tu madre.

Así transcurrió la tarde: entre regaños, risas y uno que otro halago de parte de Sofia. Mi hermana ya estaba pasando por cosas difíciles de su edad. A sus 28 años, ella nunca se había enamorado, al menos yo no lo sabía. Siempre fui más madura pero llegado el momento sus consejos eran sanadores, mi hermana nunca me fallaba.

Haber conocido a Lauren fue de las cosas más hermosas e importantes que me ha pasado. Su llegada a mi vida, su amor incondicional, su apoyo en cada momento, su forma de pensar y la forma desconcertante en la que me hace sonreir no tiene ni tendrá precio.

El Vuelo (camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora