Parte de la verdad

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-Claro que soy tu madre, mi niña... Entiendo que te sorprendas.

En frente de mí, estaba ella, mi progenitora quien era nada más y nada menos era Bellatrix Lestrange de soltera Black.

-Pero tú eras un mortífago.

-Y pretendo seguir siéndolo.

-¡Me cambiaste y me dejaste por un maldito mestizo! A mí, a tu hija...

-No mi niña, no te equivoques. No te cambie y no era mi intención dejarte. Yo luche del lado que a nosotras nos convenía apoyando a mi amo, para que sólo los sangre pura reináramos el mundo mágico y después hacer a los muggles, sangres sucias y mestizos lo que son. ¡Esclavos!.

-¿Y que pretendes viniendo aquí?

Para entonces, me percate que ya todos habían tomado puntos estratégicos para abandonar la sala, Cornamenta estaba en la entrada de la puerta, Lunático un poco alejado de él pero del lado izquierdo, mientras que Colagusano se encontraba del lado derecho, Potestas atrás de mi y Teddy seguía sujetando mi brazo impidiéndome avanzar a la que se proclamaba mi madre.

-Sencillo, con tu ayuda traeremos de vuelta a mi amo.

-¿Estás loca?- una vez dicho eso me golpeé mentalmente, claro que siempre me dijeron que estaba loca aunque pensándolo bien mi padre nunca lo dijo.

-Te contaré mi plan- ignoró mi pregunta y lentamente avanzaba hacia mi.

-Tenemos que irnos - dijo Nott en voz alta mientras prácticamente corrían a la salida y yo era arrastrada literalmente por Teddy.

Se llegó a escuchar que mi progenitora dijo que me seguiría buscando, pero no se escuchó lo demás ya que la puerta rápidamente se cerró. Todo era nuevo, diferente y espantoso para mi.

La mujer que tanto daño le hizo a las personas, magos, muggles, elfos era mi madre... Aquella que se deleitaba con ver a la gente sufrir, gritar e implorar clemencia y paz, aquella que anhelaba la muerte y ser una reina. Aquella loca era mi madre, yo tenía sus genes, su ADN, contaba con la mayoría de fenotipo que ella al igual tenía, y eso era preocupante. Porque podía heredar también su comportamiento, su mentalidad aún cuando no haya convivido con ella.

Lagrimas salían por mis ojos mientras pensaba todo ello, solo escuchaba voces llamándome y un leve movimiento en mi hombro, fije la mirada al autor de esos movimientos y vi aquellos ojos que me daban paz, paz que necesitaba en estos momentos. Lupin estaba viéndome preocupado, sabía lo que me ocurría, lo que pensaba.

-No eres ni serás como ella- me dijo. Pero eso no me era suficiente.

Me solté de su agarre y corrí, corrí sin darme cuenta a donde me dirigía, corrí sin prestar a tención a las voces que me llamaban y me pedían que me quedará, las voces de mis amigos que no querían dejarme sola.

Corrí sin rumbo fijo deseando que todo fuera un sueño, que no estar marcada. Que no era mala. Que en mi persona no estaba la pauta para cambiar la tranquilidad que tantos años se anhelo en el mundo mágico.

Me tire al piso, se sentía mojado, frío, el olor a tierra e hierva. No me importo que fuera muy noche y el clima no fuera apropiado para solo llevar un vestido, me tire al piso y me hice un ovillo, deseando protegerme, deseando no odiar a la mujer que siempre desee conocer, a la que no tuve la oportunidad de amar y de agradecerle el darme la vida. Mi madre, Bellatrix.

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No se cuento tiempo paso, solo sentía una leve brisa, pero sabía que ya era de día, no me importaba saber que nadie me había seguido o venido a buscar. Solo no quería abrir los ojos, pero comencé a escuchar un ligero sonido de hojas moviéndose, tal vez ramas. También un caminar pausado y precavido el cual intentaba no ser escuchado, pero pisaba hojas secas ya que se escuchaba un ligero crujir de estas y también de delgadas ramas, y entonces mis neuronas comenzaron a hacer sinapsis, lo que escuchaba no era del todo normal ya que de ser mis amigos se hubiesen acercado rápidamente a mi.

De inmediato abrí mis ojos, y me paré sacando mi varita y apuntado al lugar donde provenían los ruidos, pero no podía ver, la luz del sol me deslumbraba ya que hace poco tenía los ojos cerrados, parpadee muchas veces para acostumbrar mi vista y lo que sí me dejo impactada y asustado, delante de mi se encontraba un centauro mirándome con detenimiento e inclusive con intriga, como un niño al hacer un nuevo descubrimiento.

-Me presentó, mi nombre es Neso. Y señorita Black, heredera de Slytherin es un gusto conocerla al fin.


Soy una BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora