Capítulo 2 -parte dos-

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-Si te lo hubiera hecho a ti, yo no me estaría riendo-Le dijo Alex mirándolo mal-

-Ay Alex, la diferencia, es que a mí, las chicas no me hacen eso.

-¿Ah no? Te aseguro que ésta fiera sí

-Claro que no-Dijo con una sonrisa autosuficiente-Sólo tendría que domesticarla un poco

-¿Tú crees?-Alex arqueó una ceja, divertido-Pues hagamos una apuesta.

-¿Qué tienes en mente?-Preguntó con su sonrisa egocéntrica-

-Te diría que tienes que llevártela a la cama, pero dudo que esa fierecilla se haya abierto de piernas para alguien

-Sí lo hizo: Drake, en el último año de secundaria, también para Andre,en último año de secundaria.

Emily los quería mucho, pero Drake la engañó luego de haberle prometido cielo y tierra, y Andre tuvo que mudarse a Inglaterra por culpa del trabajo de su padre.

-¿Cómo sabes eso?

-Sabes que nuestras madres son amigas, pues un día fui a casa de Emily con mi madre. Ella estaba con su mejor amiga: Vanessa. Las escuché hablando sin querer acerca de eso.

Créeme cuando te digo que a esa fiera, si se la domestica, es aun más sumisa que un gatito

-Bueno, entonces, te doy un mes para que te la lleves a la cama, Parker; . Si no, me pagas 500 dólares

-Hecho, pero si yo gano, correrás sólo con un bóxer por la pista de fútbol, dos vueltas completas.

-Hecho-Sonrió Alex y se dieron la mano-

Me puse enojada el pijama, ¿Que todos los chicos eran iguales? ¿Nadie diferente? ¿Nadie que valiera la pena? ¿Nadie que me quisiera en serio?

Ya tenía 18 años y había estado enamorada sólo dos veces; las dos veces había sido un error, a veces llegaba a pensar que moriría sola.

"No chicos, no problemas" era mejor así.

Apage la luz y cerre los ojos, no tarde mucho en dormirme, había sido un día agotador: había tenido que jugar con Jazzy y su muñeco y con Dan y su auto todo el vendito día, suerte que habría una semana en la que sus abuelos se los llevarían al otro extremo de New York, que era donde ellos vivían.

Sus padres no la extrañarían mucho; la mayoría de las veces no estaban en la casa, sino que en un viaje de negocios o en alguna reunión importante, sólo los veía los fines de semana y en algunos casos especiales ellos estaban en casa algún día de semana.

Aunque ya era mayor de edad, incluso debería mudarme a vivir sola, pero odiaba la soledad como también a veces la amaba, por eso la casa de mis padres era perfecta, porque a veces estaban y a veces no.

Terminé de estar completamente vestida a las nueve de la mañana; no acostumbraba dormir hasta muy tarde sobre todo porque no solía acostarsme más allá de las once de la noche.

Bajé a la cocina y se prepare dos tostadas con mantequilla, las puse en la mesa y me prepare también un café no muy cargado, como a mi me gustaba.

Prendi la tele y puse un canal de algún documental sobre la tierra.

Me senté en la mesa y comenzé a comer, ésta no era mi casa, se sentía tan extraña de estar ahí.

Comenzé a pensar en Dylan inconscientemente, ¿Por qué me había hecho eso? ¿Por qué me había despreciado así?

Desde aquel pequeño incidente, mi única amiga había sido Vanessa, porque por culpa de Dylan, había aprendido a no encariñarme con muchos amigos, porque te romperían el corazón después, por eso Vanessa era la única amiga que tenía en mi vida.

Ella era rubia de ojos celestes, un poco más alta que yo y muy tierna y cariñosa, siempre me sacaba de malos ratos con sus consejos dignos de ser escuchados.

La había conocido en la universidad, porque respecto a la secundaria, toda fue en completa soledad, sólo algunos compañeros que se dignaban a hablar conmigo y uno que otro novio, pero nada especial.

¿Pero qué hubiera pasado si él no se hubiera distanciado de mi? ¿ Yo sería igual que él? ¿Iría de fiesta en fiesta y de chico en chico? ¿Cómo una versión en mujer de Dylan Parker? Quizá no había sido tan malo que él se hubiera alejado.

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Nuevo capítulo espero que les guste besos♥

La NiñeraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora