Lo mucho que me importas

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Cuando empezaba recién la preparatoria, me sentí feliz de que él también estudiaba donde yo lo hacía. Aunque dos años mayor, estaríamos un año pudiendo vernos en los descansos y algunas clases libres. Yuu era un gran amigo para mí desde unos meses atrás, antes que iniciara mis estudios en ese nivel. Le había conocido por otros amigos y nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas en común. Nos hicimos amigos y se volvió uno de los mejores.

En esos años también conocí a Kouyou. Él siempre ha sido tan diferente a Aoi, por lo que se me hizo curioso terminaran saliendo. Kouyou era callado, tímido y siempre prefería evitar cualquier sitio donde hubiera mucha gente. Quería aparentar que le encantaba convivir con tantas personas que pronto se acercaron a él, pero al final siempre me contaba que prefería no ir a una dichosa fiesta. Le seguían varias personas porque, en realidad, era amigable y fácil de tratar. Pero yo me daba cuenta que en verdad no era nada normal.

En ese entonces no los presenté porque el año se fue muy rápido y nunca coincidieron. Le hablé a Kouyou algunas veces de Yuu, pero dudo lo recuerde. Me pregunto si los hubiera presentado en ese año Kouyou no se hubiera acostado con aquel chico. Sí, él no me lo contó. Pero su "amante", sí que lo hizo. Si nunca le dije nada, fue porque Kou no parecía querer hablar de él y la verdad no creo ese suceso le hiciera muy feliz.

Luego de que Yuu se fuera a la Universidad, yo seguí hablando y viéndome con él. Encontramos tiempo entre su apretado horario para que coincidiera con el mío. Era agradable, sin duda, estar con Aoi. Porque él era bastante maduro y no seguía las tonterías que los de mi edad. Y aun mejor, tenía su lado bobo y divertido. Era el amigo perfecto. No el mejor, pero sí de los mejores.

Autodenominé a Kouyou mi mejor amigo por varias razones que hoy en día no recuerdo muy bien, no obstante sé que aún están. Aunque difícil de entender, podía contar con él siempre. Era fácil tuviéramos una conversación y nos tuvimos mucha confianza al poco tiempo de conocernos.

Me di cuenta de que no veía a Yuu como un amigo solamente cuando pasó lo del rompimiento entre él y Kouyou. Yo les había apoyado en todo momento, porque les quería por igual. Por un lado mi mejor amigo y por el otro la persona más genial del mundo. Y en ese momento, mientras Yuu lloraba contándome la estupidez que Takashima había hecho, sentí que le quería muchísimo más. No soportaba verlo de esa forma y hubiera querido darle un golpe a esa cara de idiota que se cargaba Kouyou.

Le abracé, y no hubiera querido saliera de mis brazos. Tenía muchos sentimientos encontrados en ese momento, en el que Yuu estaba deshecho. No era lástima, me confirmé eso antes. Podía asegurar que me gustaba y que lo quería. Pero ni siquiera pude pensar si decírselo o no; al poco tiempo Yuu se presentó ante mí para despedirse, en mi casa. Supongo que Kouyou le habrá escuchado decir que se iba, pues la puerta no estaba lejos de la sala, donde él estaba. Pero no dijo nada, no se acercó y ni siquiera volteó. Eso debió acabar con todo el cariño que Yuu aún pudiera tenerle y no puedo negar que lo odié de nuevo por hacer que Yuu se fuera.

Aún así, seguí hablando con él. Y mi gusto aumentó. Me sentí motivado a que quizá, solo quizá, pudiera tener una oportunidad. Le di tantos años para que se olvidara por completo de Kouyou. Tal vez suena mal de que quisiera quedarme con el ex novio de mi mejor amigo, pero me olvidaba de Takashima cada vez que Yuu aparecía.

Además, Shima lo arruinó muy bonito. Pretendía ir a Argentina, confesarme y hacer que lo nuestro funcionara. Pero Kouyou tuvo la grata idea de arruinarlo. Mentiría si dijera que no le he perdido cierta paciencia al castaño ese.

***

"Porque yo sí le quiero". Se escuchó en su cabeza varias veces esa frase; dos, tres, hasta seis. Y luego el hecho de que Yuu dijera que Akira estaba celoso. Intentaba recordar alguna vez en la cual Akira declarara que le gustaba Yuu. Pero no encontró nada... Sólo que siempre le parecía tan genial. De nuevo se perdía en sus pensamientos, y Akira se desesperaba por alguna respuesta. Al fin se lo había dicho: que le gustaba quien fue su novio. Y exigía saber qué pensaba.

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