Castigo

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Mery se levantó y fue a buscarme. Yo la mandé a la mierda, es que no ve que estoy con Pan.

Mi princesa me estaba esperando sentada en el jardín mientras yo preparaba un delicioso café. Coloqué los dos cafés en una bandeja a me dirigí al patio. Pan me miraba con desconfianza, ya no se fiaba de mi.

- Tu café - se lo puse en la mesa, enfrente de su cara -

- Gracias - dijo secamente - Ahora puedes explicarme por que estabas con esa puta en la cama.

- No digas puta.

- ¿Por que no puedo decir puta?

- Pues por que eres demasiado culta, guapa y sofisticada como para decir eso - dio un sorbo a su café - como si fueras una cualquiera.

- Seré todo eso pero no lo suficiente para ti.

- Quien dice eso?

- No lo dice nadie pero las pruebas son demasiado obvias.

- Entonces no quieres que te explique - aseguró -

- Eso tampoco lo a dicho nadie.

- Necesitaba echar un polvo

- Y no pudiste esperar a esta noche.

- No quieres que te folle, eres virgen - volvió a beber - ¿recuerdas?

- Es que no quiero que me folles.

- A no?

- No

- ... - volvió a beber para casi terminar con la taza - Es muy bonita esta mesa, ¿verdad?

- Cierto

- ... - pasó su dedo índice sobre la mesa - No me digas que no te gustaría que te pusiera sobre ella...

- ... - lo dejó continuar -

- Que te desnudara... - mojó sus labios con la lengua. Pan mordisco su labio inferior, mientras sentía como un líquido viscoso mojaba su braga - Que te metiera la polla hasta el fondo, una y otra vez mientras tú gritas de placer. ¿No me digas que no te gustaría?

- ...

- Puedo sentir tu respiración acelerarse...

- ...

- Puedo oler tus bragas.

- ...

- Hazme el amor de una puta vez

- ¿Que te he dicho antes?

- Que no dijera puta.

- Te voy a castigar

Ella no quiere ||Trupan||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora