Mayo 31, 2017.
"Pásame un cigarrillo, esto es sólo para ti, esta musiquita es sólo para ti, no importa si no te has bañado, ven para acá, te tengo, no cierres la ventana, pero por favor no llores, te juro que estaré junto a ti cuando llegue la lluvia de noviembre, ven para acá, ven a mis babas, déjame tumbar todas tus palabras, las quiero manosear, quiero restregar mi cuerpo en cada una de tus palabras..."
Opio en las nubes – Rafael Chaparro.
Tear it up, tear it down
Getting lost in the sound of our hearts beating
Take me here, take me now
Getting lost in a crowd with you
Up all night
I waited for you all my life
Hold my hand and keep me close
I'll never let you go
No, not tonight
Keep me by your side.
By your side – Jonas Blue.
Tormentas y cuerpos.
¿Porque seguimos aquí? ¿No te lo has preguntado? Porque simplemente no somos polvo cósmico o el resto de alguna estrella que ya hizo implosión. He hecho un discurso de puta madre, disculpa las palabrotas, pero me ha emocionado tanto que tenía que contártelo.
Estoy en una indecisión de si hablarte o no, jodidas cosas. Está lloviendo a cantaros y eso me hizo recordar el día que descubrí que le temes a las tormentas, fue adorable. Te lo contaré como si no hubieses estado allí, aunque si sucedió y sé que ese no fue un sueño, porque le temo a los truenos y me hubiese despertado aterrorizada y no fue así.
Respire hondo el aire frio y sentí como inundaba mis pulmones de forma exquisita, me dijiste en un susurro que me quedará, que estabas aburrida y no querías hablar demasiado, pero sabes que yo no puedo mantener la boca cerrada, al menos no con los tremendos nervios que me recorrían la columna vertebral ante tu cercanía.
Traté de aminorar mi ritmo cardiaco, pero ya sentía mi corazón traidor salirme por la garganta y casi tocarte en un susurro que espete contra tu cuello. Ni siquiera recuerdo nuestra conversación de aquella tarde, yo solo me senté en una silla a tu lado y por primera vez rompiste el abismo del cráter lunar transportándonos a un lugar en el espacio en el que simplemente existíamos, ahí, tú y yo, como siempre solemos hacerlo.
Ese día tu cabello estaba enmarañado y sé cómo odias esa palabra, pero me encanta. Tus labios estaban humedecidos, los movías en mi dirección constantemente y no lo pude pasar por alto.
Te sentaste frente a mí y para mi gran sorpresa recostaste tu espalda contra mi pecho y yo sin negarme a la rendición y el placer de sentirte, te rodee con mis brazos. Suave, de forma protectora y tratando que la calidez de mi cuerpo te llegará, aunque me sentía temblar de pies a cabeza no sé si mi expresión era tan serena como quería hacer parecer.
Comenzaste a decir que le estabas cogiendo mucho amor a tu Instagram porque tomaba fotos más bonitas y yo pensé ¡Vaya tontería! Se ve malditamente bien siempre ¿Por qué se fija en esas tonterías?
Mis labios en tu oído, mis manos en tu cintura mientras tu abdomen subía y bajaba con tu respirar. Píldora de mil dolores. El hielo quiebra mi voz, no digas no. Como quería besarte el cuello, apartar tu cabello hacia un lado y sentir el olor de tu perfume y luego tu sabor en la punta de mi lengua. Comenzaste a reír de mis tonterías y aunque nos hicieron movernos un par de veces que para mí se sentían como un millón, conservaste tu postura sobre mí, lo que se sentía increíblemente bien. Porque tenía pánico de que te pararas y te marcharás, la cercanía era tan inusual en ti y en mí, ahí sentía que la única cercanía entre ambas era saber nuestro nombre, pero ahora todo se siente tan cercano y familiar.
Entonces ahí sucedió, el diluvio, la tormenta descomunal comenzó a caer mientras resonaba en el techo sobre nosotras y yo te apreté más fuerte para que el frío no te llegará, pero un fuerte relámpago atravesó el cielo y diste un respingo. ¿La gran dama le tiene miedo a un relámpago? Eso podría tenerlo yo que soy algo más niña y temerosa, pero tú te veías siempre tan segura e imperturbable que reconocer ese miedo casi infantil me hizo sonreír.
Te acurrucaste prácticamente en el hueco de mi cuello y para ese entonces ya sentía como mi piel reaccionaba por inercia a ti, ¡Se sentía terriblemente tentador! Comencé a pasar mis dedos por tus brazos y tus lunares para distraerte, miraste en mi dirección y tu boca quedo en mi mejilla, luego al ver mi expresión de terror volteaste riendo. ¡Maldita mujer! Nos empujamos y luego somos un imán.
Pero así como la lluvia nos unió en esa pequeña travesía en una de las tantas tardes que compartimos juntas, nuestras tontas conversaciones sobre la vida, sobre las personas, sobre todo, incluso sobre mis escritos y lo mucho que te molestan ciertas cosas de las personas o incluso de mí; así de rápido como permaneció la lluvia, así ceso y tuvimos que regresar a casa. Así simplemente te pusiste de pie y te fuiste en la dirección contraria para dejarme ahí parada estática deseando que el agua fuera tan fuerte como inundar mis pulmones y ahogarme o hacer un barquito de papel y luego tratar de que no se hundiera. Quizá con la leve esperanza de que hagas un submarino y te sumerjas para encontrarme ¿Lo harías? No lo sé, no lo creo porque quizá jamás hubieras notado mi ausencia.
Hoy llueve a cantaros y voy a remar hasta tu puerta para sacudirme mis botas de guerra, acariciaré tu sedosa cabellera y me recostaré en tu cama, ¡No seas tan amargada! ¡Egoísta! Ábreme un poco de campo, llegaré algo cansada. Y un poco más que emparamada. Mis labios estarán morados por el frío ¿Tampoco me ayudarás con eso? Bien, bien, no lo hagas entonces. ¿Quieres que me devuelva a casa? Pero en cuanto tomo de nuevo mi bote de remos siento tu mano atrapando la mía por un segundo y sonríes. Me devuelvo en tu dirección y te ríes, saco un pequeño libro que he escrito para ti o quizá otro lo escribió y te quiero entretener por un rato, susurro palabras:
"Y me dieron ganas de ser nube, ganas de estar allá arriba en ese cielo azul con los ojos cerrados pensando en ti, en tu forma de decir mi nombre, en tu forma decir: Oye, ven a mi lado y me cuentas más cuentos de tus amigos los árboles. Ganas de estar en esas nubes y oler el olor de tus senos, el olor de tus zapatos, el olor a lluvia de tus ojos, ganas de estar con una botella de whisky para siempre en el nombre, en tu nombre escrito por ese avión y marearme en cada una de las letras de tu nombre, y quedarme ahí entre las nubes y tener tu imagen, ser tu imagen, ser el olor de tus calzones, ser el olor de tus licores, ser tu forma de caminar, ser tu forma de mover los brazos, ser tus sueños llenos de lluvia, opio y heroína, cosa salvaje, mierda."
Sé de sobra que reconoces aquellas letras, porque las he leído por ti, traté de encontrarte en ellas, como en todo. En las canciones, en las copas de los arboles cuando te filtras entre las ramas y me golpeas con fuerza en la cara. Debajo de la cama, en el armario, tras la cortina ¿Dónde andas metida?
Me quedaré esta noche y tomaré mi bote mañana en la mañana, dame un pequeño campo junto a ti, quédate dormida sobre mi pecho y cuidaré un poco tu sueño. Te echaba de menos, también a tu aroma. Deja de irte ya, me estás entristeciendo con esas partidas. Ahora mi sonrisa es picará ¡Lo he aprendido de ti! No quiero mentirte, porque cada vez que te ibas y te pedía un: Háblame, esperaba que lo hicieras, pero al parecer cumplir tu palabra no es algo que hagas constantemente.
Trataré de olvidar aquello, ahora hemos hablado más a menudo y pensaré que a tú querida Annie le contestarás los pequeños mensajes.
Mis pestañas están tratando de conquistar a la luna para que salga y puedas verla en el horizonte, pero no soy muy buena con eso.
Hasta pronto.
Con cariño, Annie.
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Dear Summer. (Terminada)
Short StoryE P Í G R A F E. "Nunca imaginé quererte así, que serías tan difícil de olvidar ni que infierno fuera no tenerte y paraíso cualquier verso, que hable de ti." SINOPSIS. Los años la habían hecho una maquina de seducción masiva, con un corazón gélido...
