Capítulo 6 (parte 1)

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¿Y si no se aparecía? ¿Y si se arrepentía al final de acceder a tal estupidez?
Ni siquiera él mismo sabía si debía asistir al baño de prefectos aquella noche. Le costaba admitirlo, pero tenía miedo.

Estaba en la sala común de Gryffindor, con sus dos mejores amigos.

—Harry, te ves pálido, ¿Has estado comiendo bien? ¿Tienes algo? — Sin darse cuenta, Hermione ya estaba tomando su temperatura.
—Estoy bien, tranquila.
—¿Quizás te duele la cicatriz?
—No, en serio, sólo necesito descansar.
—Hay que llevarte a enfermería, Harry.
—Confía en mí, estoy bien.

La chica lo miró con desconfianza, pero asintió con la cabeza. Sabía que últimamente su mejor amigo andaba en algo raro. Desaparecía de la nada, se iba corriendo de algunas clases y ahora le mentía.
No despegaría ningún ojo de él desde ahora.

Harry estuvo temblando todo el día, su estómago daba vueltas y no había podido comer nada, por lo mismo.
Las horas pasaban y al chico se le hacían interminables.

Cuando pasaron las horas, y todos se encontraban en la sala común o en los dormitorios, Harry se fue a "descansar".
Cerró la cortina de su cama, recostándose allí. Espero un buen rato, hasta que sacó la capa que había sido de su padre de debajo de la almohada. Se fundió en ella y salió con mucho cuidado.
Cuando llegó a la sala común de su casa, vio que Hermione se había quedado dormida en el sofá.
Había un par de libros tirados junto a ella.

Luego de eso, se dirijo hacia el quinto piso, recorriendo el largo camino por las escaleras. Se demoró un buen rato en llegar, pero se demoró mucho más en decidirse a abrir la puerta finalmente.

Apenas entró se quitó la capa, y vio como Draco caminaba de un lado al otro, luciendo realmente nervioso.

—¿Estás bien? — Al escuchar aquello, rápidamente su cuerpo se irguió.
—Claro que estoy bien.
—Bien.
—Bien.

El rubio luego de dedicarle una sonrisa burlona, comenzó a despojarse de sus prendas, mientras mantenía su mirada ligada a la del otro.
El chico de los ojos verdes, quiso poder detener el tiempo y repetir aquella escena una y otra vez, disfrutando de la vista. Porque pudo jurar que Draco, desnudándose frente a él con esa mirada seductora era lo más caliente que había experimentado nunca.
Pero no quería que el chico notará que estaba disfrutando la visión que tenía en frente. Así que él también actuó para quitarse las prendas.
Cuando vio a Draco casi en su totalidad desnudo, excepto por los bóxers, casi se queda embobado, le costaba incluso tragar saliva.
El rubio se dirijo hasta la bañera, entrando en ella, suspirando y cerrando los ojos al entrar en contacto con la tibia agua.
Cuando fue el turno de Harry, sintió un placer enorme rodearle por completo al meterse en la bañera, había necesitado eso un montón.
Estaba cálido y placentero, incluso el ambiente era cómodo, hasta que la voz rasposa de Draco rompió el silencio.

—¿Lo disfrutas?

Por un segundo había olvidado que se encontraba con Malfoy exactamente en la misma bañera. Sus ojos se abrieron y notó que el ajeno lo miraba.

—Supongo...

Draco puso los ojos en blanco y se acercó a Harry, el cual sintió como todo su cuerpo se tensaba en ese mismo instante.
El rubio se relamió los labios, mientras apoyaba una mano al lado del cuerpo del moreno, para con la contraria, agarrar los lentes del mismo, quitándoselos con una tortuosa lentitud, sin quitar la vista de sus orbes fijas.

—Están empañados. — Susurró cuando los quitó finalmente.
—G-Gracias... — El chico de ojos verdes, podía sentir su rostro arder.
Y para su mayor sorpresa, Draco no se alejó, se quedó allí mismo, como si perder aquel contacto visual fuera algo inaceptable.
El pelinegro se acercó un poco más, lo más ligeramente posible, para no ser notado por el otro.
Pero eso no importó después, cuando Draco entreabrió un poco sus labios, dejando escapar un suspiro.

Sin pensarlo mucho, Harry se encontraba besándolo, y aunque Draco estaba con los ojos como platos en aquel mismo instante, no se separó.
Ambos se miraba como con pánico. Pero ninguno rompió aquel torpe beso, hasta que se hizo absurdo.
Cuando cortaron ese pequeño "topón", sus labios volvieron a juntarse, pero esta vez, como correspondía.
Draco tomó la iniciativa en ese momento, moviendo sus labios contra los de Harry, quien intentaba seguir el ritmo, cerrando sus ojos con fuerza.
¿Se arrepentirían de eso luego? Probablemente... no.

Baño de prefectos - Drarry.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora