YoonGi estaba aterrorizado, sus piernas apenas se movían para poder correr, debía salir de aquel infierno cuánto antes, no podía aguantar ya más, estaba perdiendo la cordura de a poco, había sido todo tan repentino que lo había shockeado por completo.
Por una parte, estaba algo emocionado por el hecho de que su sospecha se había confirmado, pero a la vez eso no era nada bueno ¿A quién le gustaría estar atrapado con un asesino?
Una vez que subió las escaleras que por cierto parecían infinitas, se encontró con un ambiente sumamente penetrante, largos pasillos oscuros, y lo peor de todo según YoonGi, era el aroma, una mezcla exótica entre olor a muebles húmedos y antiguos, un extraño aroma a rosas en descomposición y el peor de todos, olor a muerte. Todos estos se mezclaban para provocarle al peli menta dolor de estómago, las náuseas que sentía eran increíbles.
Ignoró el—quizás algo importante—detalle del aroma ambiental y se ocupó de buscar con desesperación alguna ventana en el corredor, para su sorpresa solo encontró una, bastante grande, los postigos de la misma, parecían ser de una fuerte madera, intentó abrirla pero no lo logró, por lo que con la palanca rompió el vidrio de la misma, dejando algunos cristales, al parecer los postigos estaban firmemente pegados a la base de la construcción, por lo que le sería imposible escapar, debía buscar otra opción y rápido. Soltó la palanca que se había doblado con el golpe, y por lo tanto ya no servía.
El sonido de los lentos pasos de JungKook le desesperaba.
— YoonGi, ¿Dónde estás escondiéndote? — La voz suave pero a la vez aterradora del chico resonó por todo el pasillo haciendo provocar escalofríos al peli menta, quién asumió que gracias al tremendo estruendo de la ventana rompiéndose, iba a saber dónde se encontraba. ¿Ahora qué diablos iba a hacer? ¿Cuáles eran sus tan limitadas opciones?
Escuchó una vez más la madera rechinar, y también el tarareo del pelinegro, quién lentamente se acercaba seguro de que lo atraparía, porque no había escapatoria y ambos lo sabían.
Con lágrimas en los ojos, buscó rápidamente con su mirada un lugar para esconderse.
Entonces, entre todos los muebles y antigüedades que rodeaban el largo pasillo, pudo dilucidar una pequeña cortina en la pared, pensó que allí tal vez era de esos lugares donde los ancianos guardaban sus zapatos. Era un buen escondite, y creyó que si se agachaba, entraría en el reducido espacio.
Sin hacer mucho ruido corrió hasta allí, al agacharse, su teléfono celular cayó, pero JungKook se acercaba, y no podría tomarlo.
Abrió un cuarto de la cortina y una oleada de olor repugnante salió de allí, ignoró esto y entró en el espacio y sin apoyar la espalda en la pared—porque la madera detrás de él lucía extremadamente débil y temía hacer ruido alguno—llevó sus rodillas al pecho y las rodeo con sus brazos.
Cerró la débil cortina y se mordió los labios asustado, en ese momento no tuvo mejor idea que mirar a su derecha, dónde al parecer el pequeño "lugar para zapatos" seguía, pero nuevamente abrió los ojos como platos al encontrarse con algo terriblemente repugnante.
Había otro cadáver allí.
Otro cadáver, otra persona que había sido mutilada por aquel psicópata que ahora estaba tras él. El cuerpo estaba en descomposición y olía terrible. Los ojos de YoonGi estaban clavados en el cráneo de aquella persona, en él gusano que energía de la podrida carne del cadáver. Más lágrimas emergieron de los ojos oscuros del peli verde, estaba muy asustado. ¿Acaso él terminaría así?
La madera comenzó a rechinar, indicando que el pelinegro estaba cerca. Abrió un pequeño cuarto de la cortina para poder ver dónde estaba.
Estaba más o menos a mitad del pasillo, no tenía camiseta y su piel se veía muy rojiza en la zona pectoral, YoonGi asumió que tal vez era dónde él había derramado el té. Tenía un cuchillo enorme en su mano lo cual asustó al peli verde.
Dirigió su mirada al piso, y vio su teléfono a tal vez un metro de él, debía tomarlo para poder llamar a la policía.
— Ah... YoonGi, parece que quieres jugar a las escondidas. — Escuchó la voz del pelinegro la cuál le heló la sangre completamente y le dio escalofríos.
— A mí me encantaba jugar a las escondidas. Solía jugar con mi hermano, con mi madre... — JungKook avanzaba por el pasillo lentamente mientras jugaba con el cuchillo en sus manos.
— Pero mis reglas eran algo diferentes ¿Sabes? No te preocupes, yo te voy a enseñar. — Dijo él con un tono divertido.
YoonGi escuchaba las terroríficas palabras del pelinegro mientras con su mirada clavada en su teléfono.
— Voy a contar hasta cinco... Y te voy a buscar. Pero cuando te encuentre, te voy a matar. — Dijo con felicidad mientras empuñaba su cuchillo.
El peli verde tragó saliva y extendió un poco su mano para intentar tomar su celular sin que JungKook lo vea.
"Uno..."
Y dio un paso. YoonGi estaba tan concentrado en tomar su teléfono que ignoraba completamente la presencia de su ajeno, aunque aun así escuchaba el conteo con nerviosismo.
"Dos... "
Dio otro paso haciendo rechinar otra de las maderas del viejo piso.
"Tres... "
YoonGi extendió la mano un poco más llegando a tocar con las yemas de sus dedos la base del celular e intentando atraerlo hacia él. Ya casi lo podía tomar.
"Cuatro... "
JungKook estaba cada vez más cerca y a lo lejos, vio la mano de YoonGi intentando alcanzar su celular, incrédulo.
Sonrió y corrió rápidamente hacia él, clavando el enorme cuchillo en el empeine de la mano del peli verde, atravesándola como si de mantequilla se tratara y sacando al cuchillo rápidamente, sangre salió despedida de la herida de inmediato, manchando el cuchillo y también el cuerpo del pelinegro.
— ¡CINCO! — Gritó JungKook mientras se reía sin parar con un tono nada amigable. YoonGi dio un alarido de dolor, haciéndose para atrás para evitar.
— ¡Te encontré, YoonGi! ¡Te encontré! ¡Ya no podrás escapar! — Exclamó el pelinegro. YoonGi se hizo para atrás mientras sostenía su mano ensangrentada con una herida muy profunda que le dolía como el mismísimo diablo. Chocó contra la débil madera que recubría la parte trasera de aquel espacio.
La cuál hizo un ruido extraño, YoonGi la miró de reojo e hizo más fuerza hacia atrás, hasta que la madera se desprendió cayendo junto con él hacia un vacío que Dios sabrá dónde daba o qué diablos había abajo.
JungKook lo veía caer con una mueca totalmente aterradora. Una mezcla entre decepción y enojo que no daba buena espina, una mezcla que parecía invitar a YoonGi a que él mismo se matara.
Lo veía caer con tanto desprecio, y su contrario se dejaba caer con libertad esperando que su cuerpo colapse con el suelo.
¿Acaso ese era su final?
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infierno - yoonkook
HorrorA YOONKOOK TALE║ O72817 ❝siendo racionales y libres, los seres humanos son capaces de ser diabólicos.❞ -•••- Terminada el 17 de Septiembre de 2017.
