Avanzó a paso lento, aun gateando, vio el jardín y la puerta unida a la valla dónde su vecino había entrado la primera vez que lo había visto. ¡Oh por Dios! ¡Ahí estaba la salida! Un pequeño brote de felicidad comenzó a crecer dentro suyo, allí estaba la salida, la bendita salida...
Entonces potenciado por todas aquellas emociones positivas que lo hicieron aislarse del mundo dónde estaba, y lo hicieron esbozar una sonrisa verdadera, cruzó la puerta hacia el otro jardín, arrastrándose en el suelo y concentrando su mirada en aquella puerta de valla que le era familiar, y que ahora lucía como la puerta de salida de una cárcel, o de un manicomio o de cualquier lugar horroroso en donde parecía haber estado por meses.
Entonces lo sintió, sintió algo que todo aquello que había sentido se esfumara y se convirtiera en una carretera rota o un puente a medio hacer. ¡Diablos que había estado cerca!
Una mano fuerte lo agarró por el tobillo y lo jaló hacia atrás.
YoonGi sintió como sus uñas se despedazaban contra el suelo al clavarlas intentando agarrarse del liso suelo de cemento.
— ¡Te encontré YoonGi! ¡Te encontré! — Gritó JungKook seguido de una risa no muy simpática, YoonGi, por instinto, intentó escapar moviendo sus piernas hasta darle una patada bastante fuerte a JungKook en el rostro, al ver que éste se desconcertó por el golpe y lo había soltado, intentó arrastrarse hacia afuera para correr, pero el pelinegro, enfurecido, no lo dejaría escapar ésta vez. Movió su cabeza hacia los lados intentando superar el golpe que le había dado YoonGi, caminó hacia el chico que se arrastraba desesperado y lo agarró del cabello, haciéndolo gritar.
— ¡Déjame en paz! ¡Suéltame! ¡Maldito loco! — YoonGi gritaba desesperado mientras intentaba zafarse de las poderosas manos de su vecino, quién no parecía querer rendirse en absoluto y apretaba cada vez un poco más.
— ¡Cállate! ¡Cállate ya! — Dijo JungKook perdiendo la paciencia completamente y tirando más aún del verdoso y llamativo cabello del mayor, el muchacho gimoteaba con fuerza intentando llamar la atención de alguien allí afuera, pero lamentablemente nadie escuchó sus lamentos.
Entonces, JungKook puso el filo del cuchillo en su cuello, apenas rozando su blanca piel, su corazón comenzó a latir con fuerza mientras observaba el cuchillo con atención.
— ¡Maldito enfermo! ¡Éste lugar es el puto infierno! — Gritó YoonGi, entonces algo pasó con JungKook al escuchar esas palabras. Sonrió y seguido comenzó a reírse como un loco, YoonGi creyó que era un total demente y no había vuelta atrás de ninguna manera posible.
— ¡¿Escuchaste eso, señor?! ¡Es el infierno! ¡Finalmente convertí mi casa en un infierno! — El pelinegro comenzó a hablar al aire y a reírse de la misma forma nada simpática.
"Cada loco con su tema" pensó YoonGi, aunque éste que le había tocado, era peligroso y estaba sosteniendo un arma filosa en su cuello.
JungKook apretó más el cuchillo, el peli verde creyó que tal vez le había cortado un poco, su corazón latía con fuerza, sudaba frío y miraba nervioso el cuchillo.
— Tú, tú vas a pagar por todo lo que me has hecho, por escabullirte como un gato. — JungKook jaló más del cabello de YoonGi y se acercó a la oreja de éste.
— No voy a matarte aún, pero te prometo que nos vamos a divertir. — Susurró el pelinegro finalizando la oración con una risita nada simpática, retiró el cuchillo del cuello de su contrario y jaló de su cabello arrastrándolo hacia el anterior pasillo, YoonGi pataleaba intentando zafarse, pero le era imposible.
— ¡Déjame! ¡Suéltame! ¡Eres un demente! — El peli verde seguía gritando en busca de algún tipo de ayuda por parte de cualquier persona. Deseaba que HoSeok lo ayudara o incluso aquel chico que le caía pésimo y siempre miraba mal, incluso él, quién sea.
JungKook aseguró la puerta del pasillo y le dedicó una sonrisa algo psicópata a su vecino.
— Sabes YoonGi, siempre me pareciste tan lindo... Llegando a tu casa siempre a las 5 p.m. y poniendo tus canciones favoritas, cantando con tu voz tan peculiar pero bella. Me encantaba verte desde mi ventana, desperdicié horas y horas de mi vida escuchándote cantar, esperando pacientemente por el día que mi señor me encargue atraparte a ti ¡Y el día llegó! ¡Y lo disfruté! Y lo disfrutaré para siempre. — JungKook se acercó hasta un asustado YoonGi, que respiraba fuertemente y sostenía su mirada en el filo de aquella arma blanca, y a veces variaba mirando a los fríos ojos de JungKook, el cuál acercó su mano hasta el rostro cubierto de sangre de YoonGi, acariciándolo.
— Vas a quedarte conmigo para siempre ¿Verdad? — Preguntó JungKook. YoonGi estaba mudo, no quería que ese fuera su final.
— Ven, vamos a jugar juntos. — Dijo el pelinegro mientras arrastraba a YoonGi con él, éste último mencionado, ya estaba harto de todo, pensó que ya no había escapatoria de aquel horrible lugar, y terminaría como un cuerpo más, un simple cadáver putrefacto pudriéndose aún más.
Alguien que ya nadie recordaría y solo quedaría en su memoria por los siglos de los siglos.
—•♔•—
Y así pasaron los meses, y cada día era igual o peor al anterior, YoonGi ya no tenía noción del tiempo, ya había olvidado las veces que el pelinegro lo había obligado a matar otras personas o hacer cosas horrendas que ni siquiera se habría imaginado.
Su psicología estaba destrozada, y todo era culpa de JungKook, cada cosa mala que le había pasado, según él, era su culpa. ¿Por qué tenía que ser de ésta forma? ¿Por qué no podía proveerle de caricias en vez de golpes y cortes? ¿Por qué no podía cantarle canciones de Lana del Rey en vez de insultarlo?
— Porque te amo de formas especiales. — Respondía JungKook cada vez que veía a YoonGi con su cabeza agachada preguntándose todas aquellas cosas.
Aquella respuesta le hacía eco en su mente, como una grabadora. Ya había grabado y ahora era momento de repetirlo hasta la muerte.
Porque te amo de formas especiales.
Porque te amo de formas especiales.
Porque te amo de formas especiales...
¿Acaso él era el que estuvo equivocado todo éste tiempo? No podía negar el amor de JungKook, tampoco podía negar su forma de demostrarlo, después de todo, todos éramos diferentes.
Todos éramos infinitos.
Y YoonGi por fin lo aceptaba.
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infierno - yoonkook
HorrorA YOONKOOK TALE║ O72817 ❝siendo racionales y libres, los seres humanos son capaces de ser diabólicos.❞ -•••- Terminada el 17 de Septiembre de 2017.
