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Apoyó su mano sobre la perilla de metal color plata, giró la misma con las manos temblorosas, tenía mucho miedo, debía admitirlo. ¿O acaso era normal que sangre saliera por debajo de las puertas?

Y la abrió.

Lo que vio creyó que lo perseguiría todos los días al apagar la luz de su cuarto para ir a dormir, dio un paso hacia atrás resbalándose con el gran charco de sangre que conformaba el suelo, cayendo de espaldas, pero aun así, arrastrándose hacia atrás.
La habitación estaba completamente cubierta de manchas de sangre que conformaban patrones extraños, pentagramas, símbolos, todo dibujado con sangre, la misma que estaba empapando el suelo, sus manos y su ropa.

— A-A... Ayu... da... —

Nuevamente miró lo que le había provocado tanto horror, el supuesto "gato" que arañaba la puerta.
Una muchacha, una muchacha partida por la mitad, el busto de una chica, clavando sus uñas en el piso de madera oscuro con toda la fuerza que se permitía y acercándose hacia él, rogando por ayuda, llorando, desgañitándose en el suelo con el poco aliento que le quedaba. Sus intestinos arrastrándose junto con lo que quedaba de ella por el suelo, dejando restos de carne, sangre y vísceras por donde sea que se arrastrara. Ella había avanzado hasta la puerta al oír la voz de alguien más, ella le rogaba a YoonGi por ayuda.

Con su mano ensangrentada tomó el tobillo de un paralizado YoonGi que yacía impresionado en el suelo, el cuál, reaccionó, emitió un grito desgarrador y le dio una patada en la cara a la ahora desmayada chica para que lo soltara de sus ataduras. Lágrimas de terror comenzaron a resbalarse por su mejilla y se tapó la boca con las manos al oírse a sí mismo. ¡Debía salir de allí ahora mismo!
Se hizo para atrás e intentó pararse, apoyando sus manos en el suelo cubierto de sangre, que él asumió sería de la chica.

En ese instante escuchó la madera de los escalones rechinar, JungKook estaba bajando las escaleras muy deprisa, tan deprisa que no le dio tiempo siquiera a correr, su estómago dolía, se sentía fatal, las ganas de vomitar eran inmensas y a eso le sumó la crisis de su salud mental.
El pelinegro se acercó rápidamente a YoonGi, con una taza de té hirviendo en la mano.

— Lamento que tuvieras que ser espectador de esa escena tan... desagradable para tu gusto. Pero te advertí que no te movieras. Y lo hiciste de todas formas. — Dijo con la mirada sombría y un tono de voz calmado, acompañando éste con sus grandes ojeras y extendiendo la taza con el té para YoonGi, esperanzado de que lo tomara y olvidara aquella escena, que para JungKook, era cotidiana. De todas formas había visto cosas peores.
Tanto tiempo le había tomado hacer esa taza de "té" que se sentiría sumamente insultado si el peli menta no la tomaba.

La respiración de YoonGi estaba fuera de control, miró fijamente al muchacho delante de él, y luego miró la puerta, dispuesto a salir corriendo e ideó un plan en una milésima de segundo. Empujó la mano de su contrario haciendo que el té hirviendo callera sobre todo su cuerpo, quemándolo instantáneamente, JungKook soltó un quejido al mismo tiempo que la taza de porcelana cayó al piso rompiéndose en miles de pedazos, maldijo al peli verde, el cuál sin pensarlo dos veces, corrió hasta la puerta de entrada, forcejeando la perilla completamente desesperado, en su intento por abrir la maldita puerta se dio cuenta.

Estaba cerrada, y él, atrapado con un cadáver mutilado y un asesino demente.

Una ansiedad terrible lo invadió, y comenzó a golpear la puerta con sus puños, gritando por ayuda, una parte de él sabía que era en vano, después de todo, ellos vivían en un vecindario muy alejado, nadie pasaba por esas zonas, y si lo hiciera, no irrumpiría en una casa ajena.

JungKook por su parte, se había quitado la camiseta que ardía por el té hirviendo que su maldito vecino había tirado encima de él, pequeños hilos de humo se podía ver desprenderse de la camiseta, pues estaba muy caliente. Asesinó con su terrorífica mirada a YoonGi.

— No. No vas a escapar. — Dijo el pelinegro con una sonrisa sombría en su cara, corrió hacia la puerta principal de la cocina, la que estaba en la sala, buscando un cuchillo bastante afilado en los cajones.
Mientras YoonGi, completamente asustado, vaciló entre sus opciones, y pensó que lo mejor sería escapar por alguna ventana del piso de arriba, así que corrió hacia la escalera, pero JungKook lo interceptó en la puerta justo al lado de la escalera. Tomándolo con su antebrazo por el cuello, intentando ahorcarlo YoonGi forcejeaba para soltarse de la atadura que estaba cortando su respiración de a poco.

— Quédate quieto, no seas obstinado, YoonGi. — Le repitió suavemente al oído. Pero el peli menta seguía forcejeando. Vio entonces, con su mirada algo nublada y confundida, la barra de metal que le había llamado tanto la atención al principio, intentó alcanzarla con sus manos temblorosas, las puntas de sus dedos apenas la podían tocar, y JungKook apretó más fuerte, sin darse cuenta de lo que YoonGi quería alcanzar.
Finalmente la pudo tocar y agarrar entre sus manos, sentía que estaba a punto de desmayarse, pero con la poca fuerza que quedaba y su mano izquierda libre, tomó la barra con su mano e intentó pegarle en la cabeza al pelinegro, inmediatamente despidió un quejido de dolor y soltó a YoonGi dando a entender que le había dado, tosió, estaba ahogándose, y con lágrimas en los ojos, intentó escapar subiendo los escalones rápidamente hacia el segundo piso.

JungKook quedó algo desmayado por el golpe del chico, se tocó la frente y efectivamente estaba sangrando, ahora estaba enfadado de verdad, y apenas pusiera sus manos en él, lo destrozaría.
Aquel chico molesto ahora lo había golpeado y se había burlado de él derramando todo el té encima de él. Intentó pararse aunque tambaleándose y tomó el cuchillo que había caído lejos de él, ahora estaba dispuesto a asesinarlo de la forma más abominable que su mente le permitía.
Subió los escalones con lentitud, ideando como sería la sangre del muchacho, cómo se vería en sus manos, cómo se sentiría tocar el cuerpo muerto del peli menta y esbozó una pequeña sonrisa al imaginarse todas y cada una de aquellas imágenes tan insanas.

La cacería había comenzado.

infierno - yoonkookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora