[Lunes 9 de Octubre]
JiMin debía admitir que los nervios lo carcomían, no podía evitar sentirse intranquilo, era la primera vez que participaría en algo así, y más al lado de NamJoon, debía mostrarse fuerte y seguro ante él, porque recibir halagos de su parte en cuanto a su trabajo, le hacía sentir inexplicablemente bien y ayudaba a su autoestima laboral a ir por un buen camino.
JiMin, sin poder conciliar el sueño, se presentó en la oficina de NamJoon a las siete de la mañana, inclusive antes de que su perezoso jefe se presentara. El cuál JiMin pensó—y estaba seguro—de que llegaría unos quince minutos antes de tener que ir hacia allí, porque, así era él.
Así que tenía bastantes horas por delante.
Entró a la oficina la cual estaba bastante oscura, al parecer NamJoon había decidido dormir en su cama por una vez en la vida.
Subió las persianas enrollables que estaban en las ventanas, y la luz se coló iluminando todo el escritorio, JiMin dirigió su mirada hacia éste, encontrándose con el mismo desorden de todos los días. Suspiró y pensó que lo mejor sería acomodar todo aquello, porque después de todo, NamJoon no lo haría ni en miles de millones de años.
Comenzó a juntar los papeles y a organizarlos. Dispuesto a guardar los informes en el cajón, tomó una gran pila de éstos documentos que estaban apoyados en el escritorio, pero uno cayó al suelo.
El pelinegro miró de reojo la carpeta de archivo que se había caído, pero no logró leer el nombre del caso en la tapa, así que acomodó todos aquellos documentos por nombre y se devolvió a recoger el archivo que había caído al suelo, lo tomó entre sus manos y abrió los ojos como platos.
Era el archivo del caso Jeon.
Tuvo una sensación nauseabunda por un momento, pero la ignoró completamente.
Se sentó en la silla de NamJoon y tomó el archivo entre sus manos, estaba algo nervioso porque aquellos datos eran clasificados y él no tenía, ni debía tener, ningún tipo de acceso a ellos, solamente su jefe podía permitirse el leer aquello, pero su curiosidad le ganó por goleada.
Abrió la carpeta encontrándose con una planilla enorme que indicaba datos del caso.
Fechas, nombres y demás, las cuales se dio el tiempo de leer con paciencia y vacilando en cada detalle, porque así era él. Avanzó en las hojas del caso hasta encontrarse un pequeño sobre adherido a una de las hojas.
«Evidencia fotográfica»
El pequeño epígrafe debajo del sobre indicaba.
JiMin supo inmediatamente que no debía abrir ese sobre, porque era algo más que confidencial.
Pero entonces aquella misma curiosidad que lo obligó a abrir el sobre lo volvió a invadir.
Así que con cuidado, intentó abrirlo sin romperlo.
Y lo hizo. Sacó unas cuantas fotografías del interior y comenzó a verlas.
Eran fotos de los cadáveres de dos adultos y un niño como de doce o trece años de edad, dedujo JiMin. Efectivamente eran los padres y el hermano de Jeon Jung Kook.
El chico se acomodó las gafas y suspiró, se sentía algo mal, aunque no sabía por qué, él veía ese tipo de cosas todos los días, era su trabajo.
Siguió pasando las fotos, hasta que hubo una tomada de un plano particular, que le llamó más la atención. En ésta foto, los cadáveres pasaban a estar en un segundo plano y la fotografía se centraba en un enorme pentagrama dibujado en la pared, al parecer con pintura roja, o, sangre.
Creyó a la segunda opción más acertada.
Miró con atención el pentagrama, el cual estaba lleno de símbolos a su alrededor y una frase por debajo, escrita con la misma pintura, que según sus conocimientos, estaba escrita en latín.
— In nomine dei nostri satanas luciferi excelsi... — Leyó JiMin en voz baja.
Al leerlo, un dolor de cabeza bastante fuerte lo invadió, sacudió la cabeza de un lado a otro intentando despejarse de sus pensamientos pero aquel dolor seguía allí, guardó las fotografías rápidamente en el sobre, y lo reincorporó a el archivo del caso.
Algo estaba mal, muy mal con todo aquello. Sintió el ambiente pesado había cambiado de una oficina común y corriente a un lugar con gran presión que lo mantenía prisionero, y comenzó a sentirse muy paranoico, como si alguien estuviera detrás de él, sentía una mano presionándole el hombro, como queriendo llamar su atención.
El pelinegro comenzó a sudar frío y a sentirse con más náuseas aún, miró de reojo su hombro y alcanzó a ver una figura detrás de él, de apariencia elegante pero aterradora, con una sonrisa maquiavélica. Entonces JiMin cerró los ojos y se paró de su asiento dispuesto a salir corriendo de aquel ambiente horroroso.
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infierno - yoonkook
HorrorA YOONKOOK TALE║ O72817 ❝siendo racionales y libres, los seres humanos son capaces de ser diabólicos.❞ -•••- Terminada el 17 de Septiembre de 2017.
