Las amenazas comenzaron. . Las plumas de los ornis parecían rojas de furia. Mientras que los zoras trataban de defenderse con las palabras de la mujer hyliana presente entre ellos.
Fue así que Sidon bajó del altar y se acercó hacia el jefe de los Orni. Un jovenzuelo con menos experiencia que él. . Que por supuesto, ni siquiera sabía el por qué de su protesta.
—Abriremos la ruta que une ambos pueblos. . Con la condición de que podamos abastecernos de sus productos, y ustedes de los nuestros.—El príncipe(y Rey) zora sabía perfectamente que hacer ahora. .
Se había cerrado a la única esperanza que veía cuando habían millones ocultas a su lado.
No supo como, y en que momento todo había terminado tan rápido; pero ellos habían aceptado.
. . .
Y Sidon corrió, con algunas lágrimas en los ojos y abrazó a Link sin importarle la gran multitud que tenía los ojos puestos en ellos.
Las mejillas del héroe ardían, tanta era su pena que hasta la mujer hyliana rió de ternura. .
Esa misma mujer que luego comenzó a caminar hasta perderse entre la gente sin agregar palabra alguna.
