Capítulo 25: "Epílogo"

568 49 13
                                        

Un par de pelinegros de vestimenta sencilla caminaban de la mano por un espeso bosque mientras platicaban.

Me alegra saber que las cosas cambiaron para la realeza luego de que tú mi niña amada decidiste revelarte contra las normas de tu reino, decía sonriendo Gokú.

Pues si, esa es la verdad, debiste ir conmigo, papá me pregunto por ti, decía Milk dulcemente.

Sabes que no podía dejar solo el gimnasio, ya que el maestro me lo encargo mientras él se tomaba un descanso en Kama House, y como Krilín solicito sus vacaciones para irse de viaje con Dieciocho pues él me lo encargo a mí, decía Gokú.

Si, ya me los has dicho, decía Milk dulcemente mientras tomaba la cadenita que llevaba puesta con su mano libre.

¿Siempre la llevas puesta, no?, yo guardo tu peineta entre mis tesoros más valiosos, dijo Gokú.

Lo sé y si siempre lo llevo puesta porque me la diste tú además siempre me llamo la atención esta piedrita, decía Milk sujetando en su mano el amuleto color naranja.

Es un amuleto para proteger de lo malo, para dar suerte, una señora una vez que fuimos con Krilín a ver una obra de teatro nos vendió uno a mí y otro a Krilín, ella en parte predijo mi futuro, en aquel momento yo no creí pero ahora que me pongo a pensar ella me dijo muchas cosas que resultaron ciertas, por ello yo lo coloque junto al corazón para que te proteja mi niña amada, dijo Gokú dulcemente.

Ya comprendí y si me protegió y me trajo suerte, decía Milk dulcemente mientras seguía su camino junto a su esposo respirando el aire puro del campo.

¡Gracias por seguirme¡ ¡gracias por amarme tanto¡ dijo Gokú.

Yo te seguiré a donde tu vayas, dijo Milk.

Lo sé, pero de igual manera te doy gracias por haber aceptado mi loca idea de venirnos a venir aquí a la montaña, dijo Gokú.

Pues a mi me encanto la idea, sabes que adoro el campo, dijo Milk.

A mi también me fascina, por eso le pedí a Mai que me ayude a solicitar la autorización de sus padres para construir una casita aquí, decía Gokú.

Mai, ella ha sido un hada madrina para los dos, dijo Milk.

Si es cierto, es una buena persona, dijo Gokú.

Si, ojala y sea inmensamente feliz con el príncipe Broly, dijo Milk.

Como Bulma lo es con el príncipe Vegueta, dijo Gokú.

Si, así como ellos y como nosotros, dijo la pelinegra deteniendo sus pasos frente a una modesta cabaña.

Hogar dulce hogar, dijo Gokú sonriendo.

Vamos entrando te preparare algo para almorzar, decía Milk feliz.

¿Le alquilare la casa de la ciudad a Krilín?, dijo Gokú mientras tomaba asiento.

Me parece bien, dijo Milk mientras preparaba una ensalada.

¿Quién diría qué una princesa sería tan buena en la cocina?, decía Gokú sonriendo.

Desde que supe que no eres de la realeza empecé a leer diversos libros de cocina, dijo Milk sonriendo.

Pues esos libros son muy buenos, porque aprendiste mucho de ellos, decía Gokú sonriendo mientras dirigía su mirada a un pequeño estante donde habían varios trofeos suyos.

Ganaste muchos trofeos en estos dos años, dijo Milk dulcemente al ver a su esposo mirar sus trofeos.

Si es cierto, pero mi mayor trofeo eres tú, dijo Gokú dulcemente haciendo sonrojar a la pelinegra.

"Mi niña amada"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora