Secretos Revelados en la Oscuridad

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Me desperté con un murmullo inusual en el pasillo, notando que la cama junto a la mía estaba vacía. Era una escena extraña, ya que yo fui la última en llegar a la habitación esa noche. Lo recordaba claramente, ya que mi ingreso había sido silencioso, ocultando el cabello revuelto y una amplia sonrisa que había vivido un día lleno de aventuras y recuerdos encantadores.

Pero ahora, yo me encontraba sola en la oscuridad. Me envolví en un abrigo de piel suave, observándome en el espejo, preguntándome si mi secreto había sido descubierto. Salí descalza al pasillo en busca de respuestas. Debían ser cerca de las cuatro de la madrugada, y la lluvia azotaba las ventanas.

Mi corazón latía con fuerza al notar la inquietud en la sala común. Aunque la noche era oscura, más oscura se volvía con la tensión palpable en el aire. Había estudiantes de otras casas en la sala, todos con semblantes preocupados. Entonces, busqué a Harry entre las cabezas.

Hermione lo acompañaba, cubierta por una manta temblorosa. Todos los ojos se volvieron hacia mí, y sentí que todos sabían mi secreto. Me sentí pálida, fría. Todos lo saben, todos lo saben.

Intenté retroceder, mi corazón palpitando con miedo y nerviosismo. Harry se acercó, su rostro lleno de determinación. Cometí un error tonto al hablar antes de pensar.

¿Les dijiste a todos? - susurré muy rápido, fue mas bien un sonido.

Por supuesto que no - susurró Harry en voz baja para que nadie más lo escuchara. - No se trata de eso, Ginny. 

Esa afirmación me tranquilizó, y mi corazón encontró algo de alivio. Claro, era tonto que todos supieran. Sin embargo, el aire seguía lleno de frío. Algo más estaba mal. ¿Qué hacen todos aquí?

La profesora McGonagall llegó, su presencia instauró un serio silencio en la sala común. Dio la orden de que los estudiantes de Slytherin se fueran a sus habitaciones, ni siquiera hubo que amenazarlos con descontar puntos. Harry no se movió de mi lado, su mano apoyada en mi rodilla.

-Profesora - preguntó Hermione - ¿Puede desmentir los rumores?

Se tomó su tiempo para pensar.

-Está siendo atendido en buenas manos, no hay nada que podamos hacer nosotros a no ser que sepan de enfermería. Pueden esperar aquí en la sala común a que vuelva con mejores noticias, yo iré a supervisar que los alumnos vuelvan a sus camas.

Nos sentamos junto al fuego, Harry, Hermione y yo, con el aire cargado de preocupación. Pasó un rato, no sé cuánto tiempo, cuando Neville llegó corriendo torpemente con una carta de su abuela en la mano. En realidad la carta no informaba mucho, más bien le preguntaba a su nieto si se encontraba bien, sus amigas enfermeras del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, a donde la abuela de Neville solía visitar bastante. Le contaba que Ron Weasley había tratado de matar a un compañero pero el hechizo les había rebotado a ambos.

Yo reí. Pero nadie más lo hizo, se limitaron a abrir mucho los ojos.

-¿No pensarán que es cierto? Sí verdad que Malfoy se merece unas patadas pero mi hermano no es tan bruto como para despertarse en la noche y que se le antojara ir a moler a golpes a Malfoy, así no funciona.

Nadie dijo nada.

-Cuando bajabas por las escaleras, parecías pálida de miedo - mencionó Harry, preocupado. - ¿Sabes algo más?

-No, nada - murmuré, deseando haber sido más discreta. - Pensé que estaban rumoreando sobre... bueno, pensé que Ron estaba enojado porque...

-¿Por qué se enojaría Ron? - preguntó Hermione.

Maldita sea, había hablado demasiado alto.

Maldita sea, había hablado demasiado alto

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El Honor De Ronald WeasleyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora