La Visita de Hermonie: Un Rayo de Esperanza

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Ginny estaba convencida de que en su vientre llevaba la causa de la enfermedad de su querido hermano, Ron. Todo comenzó después de la mejor noche de su vida, aquella en la que compartió un momento especial con Harry. Esa mañana esperaba que llegara su período como de costumbre, pero no fue así, lo que le robó el apetito y la alegría. Harry estaba atormentado por la culpa de haberse involucrado con la hermana menor de su amigo enfermo, Ron.

Hermione era la única que tenía el juicio suficiente para darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Draco había planeado algo, una broma de mal gusto que había sumergido a Ron en una locura que no parecía mejorar.

Hermione deseaba que Harry confrontara a Draco en su habitación y lo presionara para que revelara la verdad. Ella misma estaba dispuesta a hacerlo si fuera necesario, pero sabía lo difícil que sería lidiar con Draco.

En una mañana en el Gran Comedor, mientras Ginny sufría en silencio y Harry no dejaba de mirarla, llegó una carta de la señora Weasley con su característico sobre amarillo. Para sorpresa de todos, la carta estaba dirigida a Hermione.

La chica Granger abrió la carta despacio, sintiendo las miradas de Harry y Ginny. No le importaba lo que los demás pudieran pensar o decir, estaba enfocada en la carta.

Querida Hermione:

Gracias a tu ayuda con los cristales en el cabello y las pecas de mi querido Ronald, ha podido mejorar en salud. Sin embargo, su mente sigue atormentada. Ha dejado atrás sus sentimientos de ira, no está nervioso ni violento, pero continúa obsesionado contigo. En todo momento llora y pronuncia tu nombre con desesperación: "Hermione Jean, Monie, Hermi, mi Granger". Anoche también mencionó a Ginny y Harry, pero no con la misma intensidad que cuando habla de ti.

Te escribo para pedirte que vengas a verlo al hospital. No quiero que siga sufriendo, y estoy segura de que tu presencia puede ayudar en su recuperación.

Te estaré esperando en el hospital.

Molly Weasley

Hermione no podría visitar el hospital hasta después de las clases. Cada minuto del día, una ola de pensamientos la invadía. Recordaba cada detalle que pudiera ser útil para ayudar a Ron y revivía las peleas que habían tenido en el pasado.

A medio día, tenía preparado lo que iba a decir. Primero desmentiría el embarazo de Ginny para liberar a Ron de esa angustia. Luego hablaría sobre Harry, destacando su fidelidad. Mencionaría el Torneo de los Tres Magos y cómo Ron estuvo dispuesto a arriesgar su vida para salvar a Harry. Si todo lo demás fallaba, hablaría sobre lo que significaba Ron para ella.

Hablar bien de sus amigos era algo natural para Hermione. Pero hablar de cuánto le importaba Ron...

Ginny, después de escuchar la idea de Hermione, sugirió: "Pero... tal vez sea cierto".

¡Ginny! - Hermione exclamó, sorprendida. Luego susurró: - No estás embarazada. Te ordeno que elimines esa idea de tu mente.

Tú no oíste lo que dijo Ron.

¿Cómo podría Ron saber antes que tú lo que está sucediendo? - respondió Hermione, con un toque de molestia.

Hoy debió llegar mi período y no ha sucedido.

Un retraso de un o dos días es normal.

Ginny no escuchaba. Estaba perdida en sus pensamientos, preocupada por lo que había escuchado de Ron. Si Harry se enterara de esas palabras, también caería en la locura.

A Hermione no le gustaba improvisar. Quería escribir un discurso elaborado para elevar el ánimo de su amigo, pero no podía encontrar las palabras adecuadas.

En medio de todo ese caos mental, terminó la última clase del día, recogió sus cosas y salió del aula. Ignoró los cuchicheos sobre la última edición de "Corazón de Bruja" y se dirigió al hospital.

Habló con el director Dumbledore, intercambiando algunas palabras. Luego, regresó al hospital.

El Honor De Ronald WeasleyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora