Capitulo 21

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—Oh vamos oxigenado, no puedes mantenerte toda la eternidad con esa cara.— trato de sonar relajado pero sin embardo este no cambia ni un poco su expresión.

Seguí rogándole un par de pasos mas cuando se para en seco.

—¿Quieres que te perdone?— una sonrisa maliciosa se adueña de su rostro.

Asiento desconfiado.

—Y ¿harias lo posible para conseguirlo?

Esto me esta asustando en realidad.

—¿Que?

Rueda los ojos.— Que te perdone— explica agitando sus manos.

—Ah...si— no despego la mirada de él ni un solo segundo.

—Bien, bajaremos por el ascensor entonces— se gira sobre sus talones y camina sin prisa hacia este.

—Bromeas, no Mark, sabes como me pongo cuando me subo a uno.— intento exagerar para conseguir algo de comprensión por su parte.

—¿Y tu sabes como me puse cuando ese hombre casi me descuartiza con la mirada?

Rio— por un momento creí que mojarías... — paro cuando noto que no es gracioso para él. Carraspeo— por eso digo que hice muy mal y lo lamento.

El asiente detenidamente. Por un momento creí que enserio me había perdonado.

—Sabes que eso no cambia nada ¿cierto?

Intento detenerlo pero es absurdo.

—Tu subirás primero — habla cuando estamos enfrente del ascensor.

—Oh no, todavía que hago esto por tu perdón.

—¿Como estaré tan seguro que subirás?

—¿No confías en mí?

—Pero por supuesto que no.

Ruedo los ojos al aire.

Parecíamos una pareja discutiendo.

—Bien.— respondo seco para subir.

Después de mi subió un señor de no mas de 60 años.

—Diablos viejo olvide mi cartera en la tienda, ¡nos vemos abajo!—

—Mark no, ¡maldita sea!

El ascensor estaba apuntó de cerrar cuando fue interrumpido por una blanca mano. Rogué al cielo porque fuera Mark pero de este salió una linda y rubia chica.

—No podrás subir, nos vemos abajo— grita hacia un punto ciego.

Esta deja que el ascensor cierre completamente para encarcararnos.

—¿Maddie?— Diablos eso salio sin permiso de mí.

—Ho...Hola— tartamudea, mientras trata de tranquilizar su respiración agitada.

Una gran cortina de silencio se forma entre nosotros. El pánico vuelve a mi cuando siento que el elevador baja, por poco y olvido que me encontraba en uno. El recorrido simple que había marcado el ascensor era bajar hasta el estacionamiento, después ir a primer piso y por ultimo al segundo.

Antes de llegar al estacionamiento, un el elevador se detiene de una forma brusca.

—Al parecer el ascensor se trabo— habla sin preocupación el hombre mayor.

—¿¡Que!?— me exalto y empiezo a respirar mal.— ¿Cua...cuanto cree que tarde en funcionar?

—Yo fui intendente y cuando estas cosas pasaban, de 20 a 30 minutos tardábamos en arreglarlos.

He aquí una de las razones por las que odio los elevadores.

El aire me falta, creo que me voy a desmayar.

—Jacob ¿estas bien?— Maddie me mira confundida.

—Yo...necesito agua— me siento lentamente en el piso.

Maddie reacciona y saca una botella de su bolsa. La bebo lentamente cuando escuchó a Maddie.

—¿Tienes algún tipo de claustrofobia?

Niego lentamente, no puedo evitar sentirme apenado.

—Le...le temo a...los ascensores— ¡vaya! Si que fue difícil decir eso.

—¿Y por que te subiste a uno?— una sonrisa se apodera de su rostro.

Esa sonrisa.

No podía decirle que era el precio que estaba pagando por casi meter en problemas a mi amigo...casi.

—Mark, me reto.

Ríe mientras rueda los ojos.

—Ustedes siempre tan...tan...Macob.

Maddie se sienta a mi lado.

—¿Como has estado Maddie?

—Supongo que bien— se encoje de hombros. — ¿Y tu Jacky?

Hago una mueca— Odio que me digan así.

—Lo sé — ríe.

—¿Que hacías aquí?

De un momento a otro pareciese como si le hubiera preguntado algo malo.

—Yo...vine a...de... compras— intenta sonreír. —¿Tu?

—Era tiempo Macob— sonrio.


Tres Amigos, Un Beneficio.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora