Capítulo XV
Inuyasha fue a buscar a Kikyo por petición de la miko Kaede. Se había tardado mucho en volver y la anciana estaba algo preocupada. Caminó muy a su pesar hasta el claro dónde las mujeres acostumbraban a recoger las hierbas medicinales y cuál fue su desencanto al no verla ahí. Olfateó el viento, aún quedaba el olor de un yokai, bastante conocido para él.
—Ese tipo...— Murmuró.
Regresó sobre sus pasos y se encontró con Sango y el monje Miroku, quienes venían algo preocupados.
—¡Inuyasha!— Gritó su nombre la cazadora al verlo caminar hacia ellos.
—¿Qué ocurre?— Cuestionó.
—La señorita Kikyo tiene la perla de Shikon con ella y esperábamos que la hubieses encontrado con bien...— Dijo el monje Miroku.
—Creo que fue secuestrada. Tenemos que encontrarla...—
—¡Si!— Los dos humanos confiaron en el agudo olfato del peli plata y le siguieron.
Se alejaron por el bosque con prisa, era cuestión de vida o muerte y tenían que dar con la miko a como diera lugar.
Verla dormir en su pecho le hacía sentir muy feliz, su cabello azabache descansaba sobre su hombro y de vez en cuando la veía sonreír. Había recobrado la voz y sus recuerdos como por arte de 'magia', y eso sin duda alguna le hizo sentirse orgulloso de su hombría.
-S-Sesshomaru...- El escucharla decir su nombre era más de lo que podía desear. Poco a poco fue despertando y al verla, ella le dirigió una tierna sonrisa.
-Es hora de irnos- La joven accedió a lo que le dijera su marido y juntos emprendieron el camino a casa.
Kagome iba siempre detrás de él, parecía que su gesto cambiaba de la noche a la mañana, la mayoría del tiempo se mostraba frío y distante, y en algunas ocasiones cálido y accesible, o eso quería creer. Sesshomaru era un enigma, aún después de haberle pertenecido dos veces, de haber convivido con él y de "tener un hijo". El pequeño Shun era tan hermoso como su padre y de solo recordarlo, ya lo extrañaba.
Inmersa estaba en sus pensamientos cuando ambos fueron atacados. Una horda de monstruos los habían rodeado.
—¡Kagome! ¡Detrás de mí, ahora!— Se había rezagado un poco y al intentar acatar la orden de Sesshomaru, tropezó y cayó al suelo estrepitosamente.
Lanzó un ligero gemido pues se había rasgado el Kimono con una piedra afilada que atravesó la tela y que le ocasionó una pequeña herida.
Se levantó de inmediato y trató de correr de nueva cuenta hacia él, pero un joven demonio se interpuso en su camino y la atrapó entre sus brazos.
—¡Sesshomaru!— Gritó asustada mientras veía que eran inútiles sus esfuerzos para escapar.
—Si la quieres, ven por ella...— Dicho esto, aquel ser desapareció de su vista.
—¡Ryunosuke!—Soltó su nombre con rabia y de un zarpazo terminó con los demonios que le habían atacado.
Sabía dónde buscarla, así que no perdió tiempo y se dirigió a los dominios de Aya, de nueva cuenta.
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Despertar contigo
FanfictionSesshomaru tenía un sinfín de planes en mente y la ex mujer de Inuyasha, jugaba un papel importante en ellos.
