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Peter maneja y llegamos a casa un ratito después. La cena ya está preparada: ensalada de patatas y carne asada. Samira, la señora que trabaja en casa de Peter, cocina de muerte. Y sí, Peter no me deja ir a mi ático, porque dice que su casa es mucho más segura en esta ocasión. Aunque, ahora mismo, no lo sé... Estoy embarazada, no lo sabe, y tiene que reaccionar.

Picoteo la comida. Seguramente esté todo delicioso, pero no tengo hambre. Peter me mira, sé bien que me nota rara:

— ¿Vas a decirme lo que te pasa? — Peter aparta su plato vacío, irritado. Se lo ha comido todo y yo tengo el plato lleno aún. Solo le miro —. Por favor. Me está volviendo loco verte así.

Trago saliva intentando reprimir el pánico que me atenaza la garganta. Inspiro hondo para calmarme. Es ahora o nunca.

— Estoy embarazada.

Él se queda petrificado y lentamente el color va abandonando su cara.

— ¿Qué? —susurra con la cara cenicienta.

— Estoy embarazada.

Arruga la frente por la incomprensión.

— ¿Cómo?

¿Cómo que cómo? ¿Qué pregunta ridícula es esa? Me sonrojo y le dedico una mirada extrañada que dice: «¿Y tú cómo crees?».

La expresión de su cara cambia inmediatamente y sus ojos se convierten en pedernal.

— ¿Y la pastilla? — gruñe.

Oh, mierda.

— ¿Te has olvidado de tomarte una puta pastilla todos los días?
Me quedo mirándole, incapaz de hablar. Joder, está furioso... muy furioso. Sí, sé que son demasiados problemas para él, aún tenemos que arreglar lo de Jorgelina, y ahora también, está nuestro bebé, mini Lanzani, de por medio.

— ¡Dios, Lali! — golpea la mesa con el puño, lo que me sobresalta. Después se levanta de repente y está a punto de tirar la silla —. Solo tenías que recordar una cosa, ¡una cosa! ¡Mierda! No me lo puedo creer, joder. ¿Cómo puedes ser tan estúpida?

¿Estúpida? Sí, me ha llamado estúpida. Y lo soy.

Doy un respingo. Mierda. Quiero decirle que mientras que estuvimos en el refugio se me fueron pasando los días sin acordarme de la pastilla, pero no encuentro las palabras. Bajo la mirada a mi dedos.

— Lo siento —le susurro.

— ¿Qué lo sientes? ¡Joder!

— Sé que no es el mejor momento...

— ¡El mejor momento! —grita—. Nos conocemos desde hace algo así como 11 años. Quería enseñarte el mundo entero y ahora... ¡Joder! ¡Pañales, vómitos y mierda! — cierra los ojos. Creo que está intentando controlar su ira, pero obviamente pierde la batalla —. ¿Se te olvidó? Dímelo. ¿O lo has hecho a propósito? — sus ojos echan chispas y la furia emana de él como un campo de fuerza.

— No — susurro.

— ¡Pensaba que teníamos un acuerdo sobre eso! — grita —. ¡Vos lo firmaste! ¡Me dijiste que no querías tener hijos! ¡Tu carrera se te va a la mierda! ¡Todo lo nuestro se va a la mierda!

— Lo sé. Lo teníamos. Lo siento.

Me ignora.

— Es precisamente por eso. Por esto me gusta el control. Para que la mierda no se cruce en mi camino y lo joda todo.

No... mi pequeño...

— Peter, por favor, no me grites — las lágrimas comienzan a caer por mi cara, esta vez no puedo retenerlas.

— No empieces con lágrimas ahora — me dice —. Joder — se pasa una mano por el pelo y se tira de él —. ¿Crees que estoy preparado para ser padre? — se le quiebra la voz en una mezcla de rabia y pánico.
Y todo queda claro y entiendo el miedo y el arrebato de odio que veo en sus ojos abiertos como platos: es la rabia de un adolescente impotente. Lo siento mucho... También ha sido un shock para mí... Tengo que anular muchas cosas por cuidar del embarazo, y después no podré dar muchos conciertos hasta que el bebé crezca. No solo a él le afecta todo esto, a mi también me afecta.

—Ya sé que ninguno de los dos está preparado para esto, pero creo que vas a ser un padre maravilloso — digo con la voz ahogada —. Ya nos las arreglaremos.

—¿Cómo coño lo sabes? — me grita, esta vez más alto —. ¡Dime! ¿Cómo? — sus ojos arden y un sinfín de emociones le cruzan la cara rápidamente, aunque el miedo es la más destacada de ellas —. ¡Oh, a la mierda! — grita Peter desdeñosamente y levanta las manos en un gesto de derrota. Me da la espalda y se encamina al vestíbulo, agarrando su chaqueta cuando sale del salón. Oigo el eco de sus pasos por el suelo de madera y le veo desaparecer por las puertas dobles que llevan al vestíbulo. El portazo que da al salir me sobresalta de nuevo.

Sí, se ha ido.

Estoy sola con el silencio, el silencio quieto y vacío del salón. Me estremezco involuntariamente mientras miro sin expresión hacia las puertas cerradas. Se ha ido y me ha dejado aquí. ¡Mierda! Su reacción ha sido mucho peor de lo que había imaginado. Aparto mi plato y cruzo los brazos sobre la mesa para apoyar la cabeza en ellos mientras sollozo.

Tras un rato, tomo muy despacito mi celular y llamo a Candela, necesito hablar con alguien, y después tendré que contarla a mi mamá:

— ¡Lali! ¿Cómo se lo tomó, Peter?

Rompo a llorar aún más fuerte:

— Se ha ido de casa Cande, me ha dejado sola.

— ¡AH NO! Yo lo mato. Voy para allá, abre cuando llegue reina. Y no llores por favor, no quiero escucharte llorar...

— Es que yo pensaba que le iba a costar asimilarlo, pero me ha dejado sola. Cree que todo esto es difícil solo para él, pero también es muy difícil para mí, Cande.

— Ya lo sé amiga, tranquila. Voy para allá. Un beso, te amo — Candela corta. Y sí, llega la hora de contarla también a mi vieja, ¿se tomará bien que su pequeña esté embarazada? ¿Y Ana? ¿Y Pato? ¿Y mi viejo? ¿Y Clau? Seguro que se lo toman bien, confío en ello, pero al que más necesito... Ahora está lejos de mí.

De repente, escucho que el teléfono de casa comienza a sonar. Me levanto y me dirijo a él. Miro la pequeña pantalla, no hay ningún nombre señalado, tan solo hay números. Igual es algo importante. Así que descuelgo el teléfono y atiendo:

— ¿Si?

Al otro lado se oye una respiración fuerte.

— ¿Quién habla?

Sigue escuchándose esa respiración. Dios, me estoy poniendo muy nerviosa. ¿Quién carajo es?

— Habla, por favor.

Y entonces corta la llamada. Empiezo a sospechar... Tini ha vuelto.

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(MUCHÍSIMAS GRACIAS SIN DUDA A TODAS LAS QUE ME APOYARON EN LOS COMENTARIOS EN EL CAPÍTULO ANTERIOR. Son las mejores de verdad ❤️. Al final conseguimos 23 likes.)

(No sé aún cuantos capítulos va a tener esta última parte, pero me surgen muchas ideas, aunque tendrá un final feliz sin duda. A los 16 likes subiré el próximo capítulo. Muchísimas gracias por todo de vuelta, son geniales.)

50 Sombras Laliter (2º Parte) - TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora