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Si de algo se podía estar seguro era que la rutina se había vuelto cada vez más tediosa. Incesante, los chicos habían estado practicando, entrenando, realizando pruebas de laboratorio desde hacías diez días consecutivos. Casi nunca alcanzaban a charlar, estaban tan agotados que no tenían deseos ni de abrir la boca para comer. Dormían más, comían menos y se lastimaban más, pues al rehusarse a comer o a entrenar, el aparato en sus tobillos reaccionaría inmediatamente para despertarles de una sacudida. El pobre y débil rubio ya ni siquiera sentía dolor, estaba tan acostumbrado a ser electrocutado que creía que su sistema nervioso ya estaba frito por igual.

Se observó los antebrazos, queriendo contar las veces que había sido pinchado dentro del laboratorio en busca de una muestra sanguínea. Eran tantas las marcas azules, verdes y rojas en su piel delicada, que bien podría decir que se había pintado encima una galaxia sin estrellas.

Harvey experimentaba algo por igual, solo que no se manifestaba de manera física gracias a su regeneración celular. Pero su sed de sueño era insaciable, los únicos momentos en que no estaba durmiendo, eran cuando era obligado a comer, caminar y ejercitarse. Se había desmayado ya un par de veces durante la semana, le habían estado presionando hasta el límite en las pruebas.

Lyodd se sentía mal por ambos, pues se suponía que él debía estar presente en los entrenamientos y en las pruebas. Pero la nueva carga de trabajo que le había puesto Renner y lo desesperado que estaban los directivos porque él terminara la fabricación de nueva armas en los próximos 20 días lo habían tenido más que ocupado dentro del taller. Estaba igual de pesado y mareado que los demás.

Y Lance, Dios Lance estaba hecho pedazos. Él era todas las pruebas, los pinchazos, el cansancio de todos ellos combinados. Cuando se pasaba la mano por el cuerpo le dolía su propio contacto, era como si hubiese recibido cientos de latigazos la noche anterior y hubiera tenido que permanecer despierto mucho después de eso. Se sentía asqueado de la comida, pues le dolía el estómago, lo dientes y la garganta.

Afortunadamente para ellos, las pruebas cesarían hasta nuevo aviso. O más bien hasta que ellos se recuperen. Por eso algunos fingían estar peor de lo que realmente estaban, a pesar de que el esfuerzo era en vano. Ya sabían ellos que monitoreaban todo dentro y fuera de su organismo, si estuvieran al borde de la muerte, lo notarían.

En fin, estaban hecho mierda, en otras palabras. Afortunadamente, su día de descanso duraría lo suficiente como para recuperar hasta el tope las energías. Y como era día de descanso, tendrían la gran fortuna de acceder a una nueva habitación, como recompensa por todo el esfuerzo y la buena voluntad (la mayoría del tiempo). Así que a las dos de la tarde los chicos se aventuraron a abrir la puerta a la derecho al final del pasillo. Finalmente, tenían su propia sala de juegos.

Harvey no tardó en animarse al ver aquellas mesas de hockey de aire. Ya que nadie se animó a desafiar los reflejos del rizado, tuvo que jugar contra un androide que parecía hacerle muy buena competencia. El androide se llamaba A.N.D.R.E. pero los demás le decían de cariño "Andy" porque Noah así lo sugirió. Y hablando del rubio, él no tardo en lanzarse a jugar Just Dance con Lance, quien de hecho significaba mejor competencia de lo que él habría creído. Lyodd quiso por otro lado jugar basketball y encestar unas cuantas. Poco a poco los juegos se empezaron a mezclar y Harvey terminaba irrumpiendo en las actividades de los demás solo para destacar lo mayormente hábil que era por sobre los demás. Las risas no tardaron en aparecer cuando Noah y Harvey compitieron por quien encestaba más puntos, a lo que el castaño señaló que la victoria del irlandés había sido brutalmente sucia. ¿En serio esperaba que creyera que encestó todas sin fallar sin usar sus poderes? Bueno, tenía un punto. Así que prefirió jugar con Lance para demostrarlo. Lance había fallado apropósito para concederle una victoria al rizado. La debilidad del ojivioleta siempre fue ver contentos a los demás.

New Generation » One DirectionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora