-013

1.1K 124 18
                                        

Lunes 11 de Junio, 2016
06:00 a.m.
Abordo del AIMA

El sonido desenfrenado de un pitido potente se hizo sonar estrepitoso y constante en todos lados. Los cuatro abrieron de golpe sus índigos en busca de una manera de acallarlo e intentando retomar la compostura durante el proceso. Sin embargo, todo era oscuridad y frío y ello les impidió pensar con claridad y sensatez. Cada segundo fue insufrible.

Harry era de todos el más sensible a los sonidos. Había estado dormido no hacía mucho en el sofá cama de la sala tras una larga sesión pacífica consigo mismo, para poder retomar el sueño. Había tenido problemas lo últimos días para hacerlo estando consciente y en su forma humana, debido al constante pánico de ser perseguido y estar en peligro. Y ahora que finalmente lo había conseguido, se había ganado un periodo de sueño muy corto y una despertada espantosa.

El pitido era incesante, y a la larga terminó por acabar con sus últimos intentos por mantener su cordura. Su desesperación por apaciguar el sonido eran tal, que empezó a tirar y desgarrar objetos e inmobiliario, sosteniendo su cabeza en un intento de cubrir el sonido con sus propias manos.

—¡Mierda! ¡Hagan que pare! ¡Hagan que pare!

Ninguno tuvo idea de qué hacer cuando vislumbraron a Harry convertirse en la bestia en que solía convertirse indeseablemente. En esta ocasión sus orbes esmeralda se expandieron y dilataron exageradamente, dejando un color oscuro en la totalidad de su córnea. Su tamaño corporal incrementó y sus largos dedos se transformaron en garras, gruesas y filosas. De su boca destilaba una hilera larga de colmillos y de ellos se escapó un estruendoso rugido.

Eso no era más Harry, no tenían idea de qué era.

Salió despavorido tras el ventanal detrás de sí –el que ya de por sí estaba roto tras su pasada intromisión al Penthouse– y cayó en la pradera, huyendo a largas zancadas del lugar.

Cuando Niall levantó la mirada en ese instante, localizó una especie de bocina pequeña en la esquina del gran salón. Haciendo uso de su habilidad mental, formó en su mente la imagen de su mano y, concentrándose en el aparato, lo presionó con ella hasta que el sonido se hubiese disipado.

Mierda, eso era un puto alivio.

¿Por qué siguen en el suelo maricas llorones?—Los presentes levantaron la cabeza del suelo y observaron la pantalla. Los mismos ojos azules del día anterior los observaban con reproche. Liam luego recordó. Por supuesto, él había dicho que a las 600 horas tendrían su primer entrenamiento.—Arriba, deben ir por él si tienen planeado mantenerse con vida. Si Harvey no está aquí para el desayuno, no habrá ningún desayuno.

Los tres aún estaban aturdidos por el reciente sonido más estrepitoso de la más cruel alarma jamás hecha. Por ende, no habían oído con claridad las órdenes de su oficial al mando. Pero la trasmisión había concluido y deberían averiguar su propósito en los segundos siguientes.

Después de descansar un ratito más claro...

Otra alarma resonó y los alertó nuevamente. ¿Cuántas mierdas de esas habían por toda la casa? ¿Cientas? ¿Miles? Los tres se reincorporaron con agresividad y partieron por los pasillos de la casa en busca de apaciguar esa maldita nueva alarma y luego, ir tras el ojiverde.



–∞|♦|∞–

     Probablemente habían pasado buscándolo un par de horas ya. El sol ya estaba sobre ellos, cayendo con rayos de luz cargados de calor y brillo. No se habían dado cuenta antes. Pero, al tener una cúpula de cristal por sobre ellos, mirar al sol directamente no solo no dolía tanto, sino que quemaba más. El cristal sobre ellos funcionaba como una lupa y multiplicaba por mucho la intensidad con la que el sol pegaba. Eso más el bosque, hacía que los cuatro se retorcieran de cansancio y de calor.

New Generation » One DirectionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora