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Tan pronto como cruzó el portal que había abierto, todo se volvió luz plena por segundos, acompañado de un pitido

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Tan pronto como cruzó el portal que había abierto, todo se volvió luz plena por segundos, acompañado de un pitido. Y él, se desmaterializaba.

Pero no dejó de correr en ningún momento

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Pero no dejó de correr en ningún momento. Luego, otra barrera del tiempo fue rota y se vio envuelto en la oscuridad de la noche. Debido a tal brusco cambio de luminosidad, perdió la vista unos segundos y se tropezó con algo, dando vueltas y tropiezos contra todo a su paso. Rompió algunas cosas que sonaron como ramas, rodó algunas veces por lo que pareció tierra húmeda, las suficientes como para perder la cabeza. Y finalmente, se sintió caer de empicada hacia un acantilado.

Cayó de espalda. Sus pulmones expulsaron todo el aire que retenía y lo dejó inmóvil, soltando una queja. No podía ver nada, su cabeza daba vueltas y por ende, su estómago también. Se colocó en cuatro y empezó a vomitar. Vomitó tanto, que creyó que sus intestinos se iban junto a la última comida que había tenido. ¡Era un maldito infierno! Y creía haber estado en uno no hace mucho.

Finalmente, descargó todo hasta que no pudo. Fue entonces que decidió recostarse boca arriba un rato y disminuir la actividad física. Su cuerpo seguía zumbando y vibrando. Parecía que tenía un ataque convulsivo en todo momento, pero lo cierto es que sólo trataba de adaptar a su cuerpo a la idea de que ya no estaba corriendo. De que debía descansar.

A pesar del frío que hacía y en las condiciones en que estaba, decidió rendirse ante el cansancio y cerrar los ojos, para caer pleno en los brazos de la noche.

*****


Los ojos avellana del pelinegro se abrieron con pesadez para dar con la grava de un suelo seco, piedrozo y rojizo. Tuvo que adaptarse primero a la luz diurna y al calor del día. Luego, cansado y sumamente adolorido, Zayn se puso de pie como pudo e intentó -sin mucho éxito- no marearse en el proceso, para luego estirarse.

—Maldición. —gimió en reacción al dolor y al mareo. Su espalda, huesos y músculos estaban muy lastimados y rígidos. Pero no había jaqueca alguna como la que estaba teniendo en ese momento. Su mente estaba tan nublada que apenas si podía mantenerse de pie. Cerró los ojos en un intento de controlar el mareo, arrimándose a un muro de tierra junto a él y respirando despacio. Lográndolo con éxito.

New Generation » One DirectionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora