Estabas placidamente dormida en tu cama cuando sentiste que tiraban algo sobre ti.
Abriste los ojos y te topaste con Aarón y en tu pecho unos tacones y un vestido negro.
-¿Qué es esto?- preguntaste confundida.
-Es lo que te pondrás esta noche. He invitado a Daryl a cenar y quiero que luzcas presentable- explico.
-¿Y quién diablos es Daryl?- preguntaste.
-Es uno de los nuevos te agradara- dijo saliendo de tu habitación.
-Pero ya ni siquiera se usar estas cosas- gritaste refiriéndote a los tacones, sin embargo este no te escucho ya que se había marchado de tu habitación.
+++
Ya era de noche, tenías el vestido puesto e intentabas ponerte los tacones, eran altos, demasiado, además ya no sabías como usarlos, y si, solías usar antes pero solían ser más pequeños.
El tal Daryl ya había llegado, oías sus voces de la cocina, así que comenzaste a bajar las escaleras aferrada del barandal de estas pero al llegar abajo tus pies se enredaron y te golpeaste con la mesita del recibidor, de esta cayeron un jarrón, unos libros y un cuadro.
-¿Todo bien ______?- pregunto Aarón de la cocina.
Tu solo gritaste fastidiada lanzando esos fastidiosos tacones a la cocina y subiste a tu habitación.
-¿Quién es ______?- pregunto curioso Daryl.
-______ es una amiga nuestra, nos conocíamos desde antes de todo, no nos hemos separado nunca durante todo este tiempo- explico Aarón.
-Ooo- exclamo Daryl.
Luego de un rato bajaste con un jean, una sudadera mostaza, descalza y con el cabello suelto y entraste a la cocina.
-Hey ¿Por qué te pusiste eso?- pregunto Erick indignado.
-No pienso usar esa mierda, ademas casi me disloco el tobillo con esos tacones de prostituta- comentaste a lo que los hombres rieron.
Llegaste a la mesa y te sentaste justo al lado de Daryl.
-Hola mucho gusto soy ______- saludaste extendiéndole tu mano.
-Daryl- se presentó estrechando tu mano.
Cuando Daryl toco tu mano noto lo suave que era tu piel, tu cabello suelto y lacio lucia precioso, unos labios carnosos dignos de besar y un cuerpo que desearía poseer. Eras hermosa y lo poco que te había visto y escuchado lo tenia cautivado.
Fue ahí cuando agradeció haber ido a la cena, en un tiempo si tenía suerte, se volverían amigos y luego intentaría algo más.
-Espero seamos buenos amigos- comentaste.
-Lo mismo digo- contesto coqueto.
Aarón y Erick solo compartían miradas cómplices ante tal escena.
