Te encontrabas plácidamente dormida cuando sentiste como alguien se acostó a tu lado y envolvió sus brazos en tu cintura, ese alguien era Daryl.
Diste la vuelta y lo observaste.
-No quería despertarte cariño vuelve a dormir- te dijo algo apenado.
-¿Todo bien? ¿Hubo algún problema allá afuera?
-No todo bien-respondió.
-¿Encontraste algo para tu simpática novia?- le preguntaste risueña.
-Pues encontré unos condones- respondió.
-Mmm ¿Y dónde están?-preguntaste.
-Los deje en la mesa de noche ¿Por qué?-.
En ese momento te subiste sobre él y comenzaste a besarlo apasionadamente y luego bajaste por su cuello con pequeños besos.
-Mmm ya veo- dijo comenzando a pasar su manos por todo tu cuerpo.
Tomaste sus manos y las pusiste a los lados de su cabeza.
-No, no, no, esta vez yo tendré el control-
Comenzaste a bajar por su cuerpo hasta su ropa interior, la bajaste y comenzaste a hacerla un sexo oral.
Daryl gemía y tomaba tu cabello en una coleta hasta que termino en tu boca.
-Así pequeña, Dios eres maravillosa nena-te alago agitado por el orgasmo recién vivido.
-Lo sé- contestaste subiendo a la altura de su cabeza para besarlo.
-Ahora a dormir- besaste su frente y te acurrucaste sobre él.
-Espera ¿Qué?- pregunto confundido.
-Continuaremos mañana ya que para tu desgracia solo puedes tener un orgasmo, lo siento cariño- explicaste con gracia.
-Mierda, a mí lo único que me importa es que tu disfrutes nena-.
En un movimiento rápido te dejo debajo de él, tomo un preservativo, se lo coloco y te penetró bruscamente.
Soltaste un quejido por la sorpresa pero inmediatamente comenzaste a gemir.
Comenzó a ir cada vez más rápido, el respaldo comenzó a chocar bruscamente contra la pared por la fuerza de las embestías y tú no parabas de gemir, y así continuaron hasta que llegaste a tu deseado orgasmo y un agitado Daryl se dejó caer sobre ti.
-Diablos no tienes una idea de cuánto te amo cariño- te dijo Daryl dándote tun último beso.
