capitulo 3: y la lluvia casi cae...

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La sonrisa aun no desaparecía del rostro de la patética copia, incluso tres días más tarde. A veces al azar, la copia sólo estallaba en una amplia sonrisa feliz, y se quedaba allí por una cantidad ridícula de tiempo antes de cambiar en una más pequeña pero todavía sonrisa contenta. Y era peor cuando la mujer estúpida iba cercas de él. Por su parte, ella parecía más divertida que molesta. Mujer estúpida, causando problemas y luego divirtiéndose por ello en lugar de arreglarlo. Gokudera no podía evitar estar irritado por los dos, pero se mantuvo fiel a su misión y mantuvo a la copia segura, asegurándose de hacerlo más evidente cuando estaba a la vista del décimo.

Una parte de Gokudera se había acostumbrado a esa estúpida sonrisa, así que cuando la estúpida copia venía del baño sin ella (Gokudera habría seguido a la copia pero el estúpido profesor no lo dejó) el bombardero había entrado en alerta. El ídolo masculino de la escuela y jugador estrella de béisbol, Yamamoto Takeshi (quien era aún peor con las sonrisas que la copia) había entrado con una extraña mirada pesada en su rostro, y Gokudera dio al idiota del béisbol una buena mirada fulminante. El idiota obviamente era la causa de la miseria de la copia. El jugador de béisbol dio una sonrisa enferma en respuesta a la mirada, y Gokudera tomó eso como prueba de que su mensaje había llegado. Con el trabajo hecho, Gokudera continuó en busca de amenazas reales. No le importaba quién afligiera a la copia mientras la copia no estuviera en verdadero peligro.

Cuando la campana del almuerzo sonó, Gokudera lentamente se abrió camino hacia la copia, tratando de hacer la caminata entre su escritorio y el de la copia tan larga como sea posible. Por ahora, la desagradable sonrisa probablemente había regresado, y la mujer estúpida lo haría diez veces peor con su presencia. Si no fuera por la promesa del décimo de reconsiderar su oferta, Gokudera no se acercaría a ellos.

"... con Yamamoto. Mejor dime y acaba con ello de una vez." estaba diciendo la mujer estúpida cuando el bombardero finalmente llego. El bento que la copia había traído ya estaba abierto en frente de ella. Gokudera gruñó, como siempre lo hacía, ante el pensamiento de cuán ridículo era incomodar a la madre del décimo por esa estúpida mujer. Ella no merecía los almuerzos de la madre del décimo.

"N-no es n-nada," dijo la copia en una débil voz lamentable. La sonrisa no había regresado, y una especie de mirada triste pensativa había tomado su lugar. "S-sólo e-escuche a-algo."

"¿Y qué es lo que escuchaste?"

"N-no p-puedo d-decirte," dijo la copia, moviendo sus ojos con nerviosismo hacia Gokudera. La mujer estúpida le dio a Gokudera una mirada plana antes de volver su atención de vuelta a la copia.

"Si es sobre tu hermano idiota, también podrías decirlo ahora. Eventualmente estará desilusionado."

"N-no es e-eso..." dijo la copia. Sus ojos ahora estaban en todas partes, haciendo que Gokudera apretara su mandíbula. Antes de que el bombardero pudiera comentar sobre el comportamiento de la estúpida copia, la copia metió la mano en su bolsa, sacó otro bento, y se lo ofreció a Gokudera. "P-pensé que p-podrías querer u-uno. N-nunca p-pareces comer n-nada, G-Gokudera-san."

Gokudera miró el bento cuidadosamente envuelto. Una parte de él estaba furioso ante la oferta, preguntándose exactamente quién se creía la copia que era, de que Gokudera necesitaría la ayuda de la copia estúpida para conseguir comida, pero una parte de Gokudera insistía que el bombardero lo tomara y no desperdiciara el trabajo de la madre del décimo. Una tercera le recordó con un gesto duro en su estómago que él no había comido nada excepto barras de proteínas por cuatro semanas.

"No necesito tu ayuda," gruñó Gokudera, arrebatando el bento de las manos de la copia, "pero no dejaré que el trabajo de la madre del décimo sea una perdida."

More Than No GoodHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora