Esta historia pertenece a KuraiArcoiris, yo sólo recibí el privilegio para traducir esta historia... algunas aclaraciones, bueno en realidad sólo una; decidí no traducir la palabra hitman, me gusta más como suena así que la deje en su idioma origina...
Feliz año nuevo atrasado 😂 espero que tengan un buen comienzo de año
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Una patada despertó a Tsuna mientras caía boca abajo de su cama en el suelo.
"Hora de despertar, Dame-Tsuna," dijo una voz horrible. Reborn no había estado en la habitación de Tsuna por más de un mes. ¿Por qué ahora? gruñó Tsuna y se sentó. "Buenos días."
Tsuna miró a través de los ojos medio dormidos al engañoso rostro angelical. La pequeña mano se movió, y el verde lleno la visión de Tsuna. El pequeño moreno apenas captó el redondo orbe brillando antes de que golpeara su cara.
"Leon quiere ir contigo hoy," dijo el pequeño demonio. Tsuna examinó el orbe y encontró los cansados ojos amarillos.
"¿Q-qué pasa con él?" preguntó Tsuna, encogiéndose ante el tartamudeo. La herida en su cabeza había sanado, pero le preocupaba que el hitman encontrara alguna nueva manera para torturar al pequeño moreno.
"Quién sabe," dijo el hitman. "Tienes una media hora antes de que despierte al mocoso."
El reloj sobre la cómoda de Tsuna mostraba un cuatro seguido de dos cincos. Casi agradeció al hitman por despertar a Tsuna si Reborn iba a despertar a Tamaki antes de las 6. Tamaki no estaba para ser molestado antes 9. Corriendo hacia el baño, Tsuna agarró un cambio de ropas y abrió el grifo del agua. Quince minutos más tarde, entró rápidamente en la cocina pasando un peine por su cabello húmedo.
"Tsu-kun," vino una voz soñolienta desde la puerta. "¿Estás haciendo más almuerzos hoy?"
"Sí, pero voy a encontrarme con un amigo," dijo Tsuna mientras luchaba por sacar el peine de un lugar particularmente enredado. "¿Podrías dar a Gokudera y Takeshi sus bentos y decirles que los veré mañana? T-tengo q-que a-ayudar a m-mí a-amigo c-con u-una s-situación f-familiar."
"¿Es bento púrpura-san?" preguntó su madre. Tsuna asintió, sudando ante el apodo de su madre para el prefecto.
"Por favor no le digas a Takeshi y Gokudera cuál amigo," dijo Tsuna. Su madre asintió y tarareó mientras comenzaba a preparar el desayuno. Tsuna puso algo de pan en la tostadora y sacó algunas bolas de arroz que había hecho la noche anterior. Uniéndose a su madre en el tarareo, Tsuna empacó las bolas de arroz en unos bentos envueltos en rosa oscuro, rojo y azul antes de poner los que quedaban en un bento envuelto en naranja en caso de que él o Hibari tuvieran hambre durante su viaje. Tsuna no creía que el prefecto lo haría, pero no hacía daño estar seguro. Deseaba tener tiempo para correr a Takesushi y dejar tres-no, cuatro bentos más. Él no había hecho nada más que sushi para Lambo. El pequeño niño no comía nada que no estuviera hecho por Tsuna mientras el pequeño moreno estaba en la tienda de sushi. Tsuna suspiró cuando recordó la alturas a las que había llegado para convencer a Lambo de comer la comida hecha por Yamamoto-san. El problema era que Yamamoto-san tenía una estricta regla de que Tsuna no podía hacer nada más que sushi cuando estaba en Takesushi; el hombre quería que Tsuna practicara las habilidades de sushi del adolescente tan a menudo como sea posible. Era una cosa buena que a Lambo le gustara el sushi, de lo contrario, Tsuna estaba seguro de que tendría el constante lloriqueo interrumpiendo su entrenamiento.