–Esto es un asco –Sam se ríe con fuerza al ver mi reacción, bufo con molestia en respuesta.
–Vamos, no te pongas así –Me pide poniendo ojitos – ¿Cómo diablos ibas a saber que eso era desinfectante?
Eso aumenta mi enojo e ignorando a mi amiga cojo mi teléfono para ver la hora.
– ¡Santa Mierda! –Grito incorporándome mientras guardo el móvil en el bolsillo trasero.
Mi amiga me lanza una mirada interrogante, por la cual grite un "Nino va a matarme" antes de dar un portazo para salir del apartamento.
Estaba llegando al parque que quedaba frente a mi edificio, porque yo no pediría un taxi, nooo, la última vez uno me llevó hasta el otro lado de la ciudad y el taxista intentó pasárselo bien conmigo y bueno, supongo que no contó con que tuviera gas-pimienta en mi bolsillo y un aparato (no letal) que dispara pequeñas descargas eléctricas muy dolorosas.
Otro vez agradecí que mi padre fuese un general y el hecho de que me halla instruido al modo "supervivencia militar" como él lo llama, sin mencionar que me obligó a entrenar con él en combate cuerpo a cuerpo.
Es un poco sobre protector, pero el ejercicio físico en los últimos años me ayudaba a sacar de mi cabeza (al menos por un rato) otros temas que eran una nube gris constante sobre mi cabeza.
Y sí, mi padre podría resultar un caso peculiar por cosas como haberme regalado gas-pimienta y un aparato electrizante para mi último cumpleaños, pero me era en ésta ciudad no estaba mal ir preparada, y además, yo amaba a mi padre sin importar qué, él y Samantha eran todo lo que me quedaba.
Pero volviendo al tema inicial, debía llegar al trabajo, y si no quiero que Nino me mande al carajo por impuntualidad debía convertirme en flash.
–No, no, no... –Murmuro con enojo adentrándome en el parque mientras corro, llegaré tarde y ahora, mojada, porque sí, el mundo se estaba cagando encima de mí, había empezado a llover, debía apresurar el paso.
Estaba ideando la mejor ruta para llegar cuando escuché un grito, fue algo así como "¡Son unos engendros del demonio! ¡Vuelvan aquí!" Lo siguiente fueron las figuras de tres chicos que chocaron conmigo, el primero que era castaño, pasó frente a mí tan rápido que me hizo dar una vuelta sobre mi propio eje, el siguiente un pelirrojo en su huida logro que mi bolso acabara en el suelo y el último un rubio, me hizo caer de culo contra el suelo, ajá, ahora entendía porque el hombre los llamo engendros del demonio, estaba por gritarles algo por ser tan caballeros cuando otro chico chocó conmigo.
–Será mi put... –Estaba por soltar el taco del siglo cuando el chico hizo algo inesperado.
Este al mirarme sonrió, me tomó del brazo y acorralando mi cuerpo entre el suyo y un gran árbol me cubrió con su chaqueta e inclinado su cabeza hacia mi mientras yo le daba una mirada desorientada de pura confusión, él entonces... Me besó.
Sí, como lo están leyendo, tantos años de jodido entrenamiento militar para que me deje besar por un chico desconocido, así como así, tantos años a la basura por un descontrol de hormonas ¿Qué diría mi padre ahora? Ni Dios quiera que se entere (me persigno mentalmente) de que, no sólo baje la guardia por unos ojitos bonitos, sino que yo... Le seguí la corriente.
Sus labios eran suaves y tibios y también se sentían jodidamente bien sobre los míos, al principio no me moví, quizás fue el shock del momento, pero sólo pasaron unos segundos cuando inconscientemente mi boca le seguía el ritmo ¿Qué me ocurría? Era obvio que podría quitármelo de encima en un segundo y luego de eso patearle la entrepierna por ser tan idiota, un idiota que besa bien... me regañé mentalmente por eso y fuera cual fuera la razón no lo aparte, por el contrario le seguía el beso con la misma falta de pudor con la que él me lo estaba dando, y lo que al principio era lento y tierno se volvió desenfrenado y pasional, escuché a alguien gritar mientras pasaba corriendo junto a nosotros, seguro era el hombre que perseguía a esos chicos, en ese momento mi cerebro hizo "Clic" y se desconectó, el chico se pegó más a mí, el agua de la lluvia parecía caer con más intensidad sobre nuestros cuerpos, mojando todo a su paso haciendo que la ropa mojada se convirtiera en una segunda piel y de pronto, el chico tomando mis caderas me alzó en el aire haciendo que enrollara las piernas en su cintura, cuando creí que el beso daría por culminado el chico inhaló profundamente recuperando el aliento mientras pegaba su frente a la mía, el único ruido audible, era el de nuestras erráticas respiraciones, mis ojos permanecieron cerrados mientras su aliento mentolado se mezclaba con el mío provocando que una descarga electrizante se abriera paso por cada uno de mis poros, volvió a inclinar su cabeza y de dispuso a recorrer toda mi boca, con desespero su lengua buscó la mía y cuando la encontró, daba la impresión de haber empezado una guerra que no parecía querer perder y curiosamente... Yo tampoco. Tiré un poco de su labio inferior logrando que el soltara un gruñido, el beso se estaba tornando demasiado erótico, cuando un carraspeó nos sacó de nuestro momento.
Era una anciana, cubierta bajo un paraguas de un amarillo intenso, que nos veía con una expresión en su arrugado rostro, que rayaba la desaprobación y la diversión.
–Estos jóvenes, pareciera que quieren comerse entre ellos –Murmura la curiosa anciana, alejándose de nosotros, el chico dejó salir una risa ronca y sin saber qué más hacer me ríe con él, me bajó lentamente paseando sus manos por mi espalda baja, cintura y trasero, no dije nada al respecto, no me gustaba realmente que me tocarán de esa manera, pero ¿Qué podía decir? Su lengua acababa de hacerme un examen bucal a conciencia, no iba a quejarme por un par de caricias algo subidas de tono cuando no dije nada momentos atrás.
Cuando por fin estuve en el suelo el chico tenía una sonrisa pícara adornando su llamativo rostro, tenía el cabello negro azabache desordenado, supongo, que eso era en parte mi culpa, mis manos estuvieron jugueteando con él. Sus ojos eran de un color miel verdoso enloquecedor, bajé la mirada puesto que estaba roja de vergüenza, él, negándose a romper el contacto de sus ojos con los míos, tomó mi mentón y se dispuso a depositar un beso corto en la comisura de mi boca aún con los ojos abiertos, no me negué, estaba en shock, no sabía con exactitud cómo terminé en esta situación. El chico se inclinó un poco debido a su imponente altura, para tener acceso nuevamente a mi boca, en un beso profundo y sensualmente lento, ambos estábamos mojados y jadeantes, pero él no parecía querer despegarse de mis labios.
El curioso sonido del claxon de un auto a lo lejos pareció llamar su atención, pero antes de retirarse tiró de mi labio inferior al igual que yo lo había hecho antes, logrando que soltara un pequeño quejido ante la sorpresa, él me sonrió triunfante y tras un guiño, camino de espaldas mirándome con una sonrisa de esas que más que perfectas te hacen querer golpear al propietario, al llegar junto a un coche, se subió y se fue.
No sabía cómo sentirme, estaba anonadada a base de mis imprudentes acciones, pero no iba a quedarme ahí parada analizado lo que había pasado ¡Tenía que llegar a trabajar! Y para colmo, ahora estaba mojado, ¡Dios! Seguro ahora podría sumarle a mi lista de cosas malas que me quedaría sin trabajo.
****
Corrí toda la avenida hacia abajo y llegue a la cafetería «Jul&Ann's» Nino, mi jefe estaba en la cocina y de verme así de empapada en lugar de regañarme por el retraso, se río en mi cara de las pintas que llevaba, pase de sus burlas y cogí mi uniforme para ir a cambiarme y tratar de arreglar el desastre en el que me había convertido... Bueno, por fuera, porque por dentro... Sacudí la cabeza intentando apartar pensamientos estúpidamente insanos de mi cabeza y centre mi atención de vuelta a lo de cambiarme.
El uniforme de Jul&Ann's es como el típico uniforme de camarera, debo admitir que me gusta, es un vestido color azul marino tallado en el corsé y la falda es suelta así que cuando giro la falda se mueve grácilmente conmigo, creo que es al estilo de los 80's al igual que la decoración de todo el lugar y la paga no estaba mal, así que podría decirse que me gusta mi trabajo.
Termine de ponerme el vestido, pero como el mundo me odia se mojó casi al instante debido a que desgraciadamente el sostén estaba empapado, sin más remedio, sujete mi cabello en una coleta alta, hoy no me tocaba la cocina así que no era necesario hacer un moño y eso era una suerte, no estaba de ánimo para cocinar hoy.
Me dirijo hacia atrás de la barra y tome mi delantal blanco y mi libreta, doy una mirada al local notando que no hay mucha gente, me dispongo a ir a la cocina cuando July, la esposa de Nino me llama.
–Ahora no hay muchos clientes, quédate detrás del mostrador –Me pide con su armoniosa sonrisa de siempre, tomo asiento obedeciendo a mi jefa mientras me digo mentalmente que el resto día será aburrido.
En ese momento la campanilla de la puerta suena indicando que un nuevo cliente había llegado.
(N,A)
Hola bellas lectoras, ojalá les guste este nuevo proyecto en el que estoy trabajando, nos leemos en el siguiente capítulo.
—Ángel_Infernal
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Pedazos
RomanceNo dejaba de decirme que tal vez podía intentarlo, y a la vez una gran parte de mi pedía huir, las preguntas constantes en mi cabeza, se preguntaba si alguien, incluso él ¿Sería capaz de amarme con lo rota que estaba? ¿Sería alguien capaz de amar...
