─── nuvole bianche.
la verdad era que tenía la soga apretada en al cuello, caminando por valles repletos de soledad, con el sol aún brillando en su máximo punto de explendor a comparación de mí, que caminaba encorvada, con el alma desecha y camino a mi muerte.
las miradas ajenas jamás se han dejado de posar en mí, viéndome con lástima y pena, pero a mí nunca me importó, estuve sumergida en un lago de crueldad tanto tiempo que se me hace extraño y confuso que alguien dijera algo bueno de mí. el parloteo de mi cabeza jamás me ha dejado dormir, siempre rondando con palabras en cada instante y el latido de mi corazón muchos menos, estando a la vuelta de la esquina...
pom pom...
pom pom...
pom pom...
¡ha sido realmente una pena! decían los demás, con la mentira en la punta de la lengua y la hipocresía siempre por delante, tanta gente lamentándose que me parece hasta gracioso. entonces es así como se siente vivir y morir a la vez, caminando por matorrales que no tienen fin hasta que empiezas a ahogarte con tu propia vida, sintiendo como el aire se escapa y de tí vuelan mariposas emprendiendo un nuevo viaje.
he caminado tanto estos días que no recuerdo la última vez que me senté a pensar en cómo estarán los demás allá abajo. y me arrepiento de nunca haber visto esa película con mamá, de no haberme quedado con papá incluso si él se quedaba dormido y me arrepiento de tanto que siento mi corazón estrujarse en mi pecho...
pom pom...
cada vez late menos, el sol se va escondiendo por la colina pintando todo de colores oro y dorado, siento que mi pulso se va volviendo débil y mi mundo gira, escucho risa y llanto...
pom...
pom...
voy cayendo poco a poco y siento que el fuego abraza cada centímetro de mi piel y que mi alma se ha escapado por mi garganta. y sin percatarme; desaparezco y mi pulso se ha ido junto con los pájaros que sobrevuelan nuestras cabezas.
pom...
mamá, el cielo no existe.
