Y aquí estoy otra vez sufriendo por ti, duele saber que de un momento a otro decidiste dejarme y superarme. Pero esta bien, aunque yo aún no, podré superarte lo presiento y si no puedo deberé vivir el día a día con esos sentimientos.
Siempre que veo a niños pequeños correr, jugar, reír y sonreír pienso:
“ Aprovecha, después llegan las decepciones, llantos por las noches. Gente de mierda, no ser correspondido y eres dejado de lado ” Y así sigo mí camino hacia adelante, pensando y sonriendo falsamente. Ojalá tú puedas superarme, al igual que yo. Porque sí no sólo quiero el bien para ti, yo igual merezco ser feliz luego de estar contigo.
Pero no dejaré caer mis rojizos pétalos por ti, los mantendré firmes a mí y cuando venga la persona indicada nos dejaré caer, no siempre pero sí cuando se deba. Voy a succionar agua, no en exceso pero sí lo haré para que luego no me sorprenda de las graves sequías y no voy a enterrar mis espinas en donde no corresponde o donde no hay necesidad de hacerlo. Y sí, éste es mi efecto de la rosa. Efecto en el cual todos somos unas bellas rosas.
