Y aquí vamos otra vez, con las reglas del juego, con no abrazarte ni hablarte, con tener que aguantar el dolor en frente de ti y con aguantar las enormes ganas de llorar. Empezó el juego, uno de los más dolorosos, de aquellos que queman tus entrañas y aunque nadie lo vea tú lo sientes.
Empezamos a sufrir, llorar, cortarse, aguantar y no hablar. Bienvenida a mí juego, el juego del dolor.
