Capítulo 35: ¡Hazme tuya!

17 2 0
                                        


Narra GD
Kitita estaba desesperada por saber que era lo que pasaba con su hermana, pero es que no podía decirle, me preocupaba que le pasara algo a nuestra bella princesita y en eso estaba de acuerdo Top.
Me dolió ver como discutimos y como se alejaba de mí, pero no podía dejarla sola, así que la seguí, sin embargo tomó una opción equivocada, la cual le traería terribles recuerdos.

Corría buscarla por las escaleras, cuando la encontré echa un mar de lágrimas sosteniéndose de la baranda de las escaleras. Sé que ella no quería escucharme, así que solo le abracé para hacerla sentir que estaba para protegerla y en mis brazos, la levanté para llevarla a mi habitación a descansar. Tanta preocupación en su estado no era nada bueno.

Narra Graciela
Estaba muy nerviosa, aunque ya todo había acabado. Sentía a ratos esas sucias manos de Donghae que me presionaban y eso me ponía realmente mal.
Mi hermana tan preocupada por mí, intentaba tranquilizarme, pero todos sus esfuerzos eran inútiles, ya que nadie podía quitarme todo esto que sentía, además no quería decirle nada por su estado. Seguía llorando y no supe en que momento perdí mi conciencia, solo supe que al rato miré a muchos a mí alrededor y a mi hermana pidiendo explicaciones, que nadie daba, hasta que salió molesta.

Graciela: ¿Qué pasó? –dije al ver a mi marido recostado junto a mí, llevándome hacia su pecho.
Top: ¡ya pasó! ¡Estoy aquí amor! – respondió más tranquilo.

Suspiré tan solo tenerlo cerca y una corriente eléctrica invadió mi cuerpo. Mientras él trataba de dormir, yo me sentí inquieta, necesitaba estar con el, hacer el amor, pero creo que él no lo haría si estaba en esta situación.
Dejé que se durmiera un poco y comencé a acariciar su perfecto abdomen, haciendo que  se estremeciera por aquella sensación. Sabía que le gustaba, así no que no lo dejé de hacer pero en un momento, áun con los ojos cerrados, tiró mi mano hacia un lado.

Top: ¡deja de hacer eso! – me dijo entre dormido pero yo no hice caso, seguí con mis caricias, un poco más debajo de la zona donde antes lo hacía.
Al ver que no dejaba de hacerlo, se movió un poco y logré su pantalón donde su miembro comenzaba a despertar.
Quité de un solo tiró las mantas y al fin tuve la vista completa de “eso” que tanto me gustaba. Él se despertó rápidamente y antes de que se levantara, me coloqué sobre él para impedírselo.

Mi ropa no ayudaba mucho tampoco, ya que llevaba un corto short de encaje y una blusita de encaje también.
Graciela: ¿A dónde vas amor? – le dije seductoramente
Top: ¡Graciela! Tú sabes que no me puedo resistir cuando estás en esa posición y con esa ropa – dijo con esa voz tan gruesa que me excitaba demasiado, mientras acariciaba mis piernas desnudas a su costado de las suyas.
Graciela: ayúdame a olvidar lo que pasó. ¡Hazme tuya! – le dije sin dejarlo de mirar y moverme sobre él, mientras me quitaba muy sensualmente, aquella blusita que me molestaba ya.

Se reincorporó un poco y con agresividad, me tomó del cuello y me besó. Sus besos eran tan mágicos, que en un solo segundo me perdí en esa sensación llena de amor, lujuria y pasión.
Top: te amo Graciela – me dijo con su respiración agitada mientras sacaba su ropa que en ese momento quería botarla lejos.

No nos dijimos nada más, y con desesperación nos quitamos todas las prendas. Sus manos estaba muy inquietas y con tanta dulzura recorrieron cada parte de mi cuerpo, desde mi cuello hasta mis piernas, obviamente haciendo paradas en ciertas partes donde sabía que era muy débil.

Tampoco quería ser yo, quien solo disfrute, quería que él también lograra hacerlo, así que lo dejé bajo mi cuerpo y no dude ni un segundo y con mis labios recorrí de la misma manera que él lo hizo conmigo, desde su cuello y muy lentamente dejaba besos húmedos hasta llegar a su abdomen que me enloquecía tanto.

Sabía que lo disfrutaba porque cerró sus ojos y con sus manos tomó mi cabeza para que no lo dejara de hacer, pero ahora yo era la traviesa, sentía la necesidad de ir más abajo aún. Quité su bóxer, el cual dejó a mi vista lo más delicioso. Miré sus expresiones y con mis manos, tomé su miembro para darle cariño, lo hacía algo lento, sabía que se volvería loco, sino que yo también y sin perder más tiempo lo llevé hacia mi boca, haciendo que pegara un grito.

Pasé un buen tiempo saboreándolo pero tuve que sacarlo de mi boca, ahora lo quería dentro de mí. Besé con desesperación su boca y con sus manos el me hizo que me sentara sobre su miembro haciendo que gritara de placer. Sus embestidas eran fuertes pero me encantaba verlo loco por mí, me fascinaba que se entretuviera con mis pechos.

Pasamos toda la noche entregándonos sin importarnos el mundo ni nadie, esa noche éramos un solo cuerpo, una sola alma, un solo ser.

Nota Narra Top
Sabía que estaba mal y el dejarla con su hermana en parte me pareció bien, sin embargo Kitita no podía alterarse por su estado y eso me preocupaba mucho, ya que ella quería saber lo que había pasado y si se enteraba podía hacerle mal a su bebé.

Me quedé esa noche con mi esposa y la llevé a mi pecho para que sintiera que no estaba sola, sin embargo como que ella estaba traviesa y pude notarlo por su incesante movimiento sobre mi abdomen.
Estaba excitándome con sus caricias y no quería que lo notara porque estaba seguro que no podía contenerme, sin embargo fui débil y caí en su trampa cuando me dijo que la hiciera mía.

Su ropa era muy sexy y eso hizo que terminara volviéndome loco por ella, quería hacerla mía pero sabía por lo que había pasado. Pero mi cuerpo me pedía a gritos que la penetrara.

La amaba tanto a Graciela me encantaba hacerla mía todos los dias. Pero esta noche fue con amor no sólo sexo loquillo.

enredos de amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora