Capitulo 27: Dolor

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-¡¡Oh Dios mío!! ¡¡Parad!! -Niara corrió tras sus hijas, pero cada una tomo una dirección y ella se paro mirándolas indecisas -¡¡Niñas!!


-Tranquilízate hija -Thalia entro en la sala y rio al ver a Marga tras la mesa del fondo y a Moira escondiéndose tras el sillón donde Ayla estaba sentada. -Niñas ¿Por qué no vamos a merendar a la cocina? Acabo de ordenar que preparen chocolate.


-¡¡Si!! -Moira corrió hacia su abuela.


Marga pareció dudar un instante, mirando a su madre y analizando el camino más seguro para imitar a su hermana. Finalmente rodeo a Niara y alcanzo a su abuela.


El pequeño gemido llamo la atención de todas.


Kristal comenzó a lloriquear, sentando en la alfombra ante los juguetes.


-Ven cariño -Ayla se inclino como pudo y la tomo en sus brazos, la sentó en sus piernas.


-Tendrá sueño -Niara se sentó frente a ellas suspiro -Es imposible que pueda dormir cuando sus hermanas están gritando alrededor.


-¿Quieres dormir cielo? -Ayla la acuno en sus brazos, mirándola con una sonrisa. Al pasar los segundos la sonrisa se fue desvaneciendo de sus labios y la tristeza que meses atrás se había instalado en ella volvió a estar reflejada en su rostro.


-Llegara a tiempo -Niara pareció leer su mente.


-¿De verdad lo crees? -y sosteniendo a la niña con una mano, llevo la otra a su ya redondeada e incipiente tripa.


-Las ultimas noticias que tuvimos de ellos es que todo estaba mejorando -Niara le sonrió, dándole ánimos -Estoy segura de que cuando menos lo esperemos estarán aquí.


-Cada día que pasa estoy más convencida de que mi hijo nacerá, sin su padre a su lado -cerro los ojos, sintiendo el movimiento en su tripa.


Habían pasado siete meses desde que había visto partir a su marido junto a Eder y Lucien. Mail enviaba noticias cada dos semanas. Comunicando la situación de la batalla y diciendo que todos estaban bien. Pero no era suficiente, ella necesitaba verles, ver a cada uno y abrazarles. Saber que no faltaría nada en su vida, ninguno de ellos. Ni siquiera le importaba ya no tener el amor de su marido, solo necesitaba tenerle a su lado. Saber que estaría ahí, para coger a su hijo cuando naciera.


-Dámela -Niara se incorporo y se acerco a ella, extendió los brazos y tomo a la niña, que ya se había quedado dormida -Tienes un don con ella -la dejo en la cunita de mimbre y se giro para mirarla -Sabes, cada vez creo que tenias razón en como será mi hija. Es tan tranquila, tan buena. Me recuerda a ti, llena de bondad y de paz.


-Nunca puedes saber que hay dentro de una persona Niara -ella desvió la vista


-Ayla -se acerco a ella -Tu eres la mujer más dulce y buena que he conocido nunca. De eso estoy segura.


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