-... Y por eso estuvo tanto tiempo afuera. Me responsabilizo completamente.
Joel estaba parado frente a los padres de Noraya, quienes habían tratado de comunicarse con su hija por cielo y tierra durante estos últimos dos días, sin obtener respuesta alguna. Obviamente estaban preocupados, pero al escuchar la corta explicación del joven y ver el rostro de su hija, se callaron y la hicieron pasar para que descanse.
- Gracias por cuidar de ella – dijo su madre.
- No se preocupe.
Nora estaba en otro mundo. Su mirada perdida, sus ojos rojos, algo despeinada nuevamente. Tenía la cabeza gacha y no parecía tener ganas siquiera de caminar.
Joel no estaba muy diferente. Pero tuvo que hacer un esfuerzo, para explicarle lo sucedido a sus padres, y mantener la cabeza fría durante el trayecto de regreso.
Subir a la moto le parecía costar mucha energía, y realmente no supo cómo llegó a casa. Sólo supo que entró a su habitación, así como estaba, y se tiró de cara a su cama para maldecir y mandar a la mierda al mundo y a todo lo que se le pase por la cabeza, con sus ojos fabricando lágrimas interminablemente.
°°°°°
Realmente, los siguientes días significaron nada para Joel. Se pasó horas y horas echado en su cama, sin hacer absolutamente nada. Sin comer, sin ir al baño, casi sin moverse. Su mirada en un punto fijo del techo, con los pensamientos divagando por aquí y por allá, pero sólo por pequeños ratos, pues la mayoría del tiempo estaban en blanco.
Es como si no controlara sus movimientos. Como si su cuerpo se moviera solo, para ir a comer algún pan que encontrara en la cocina, tomar un vaso de agua y regresar a la cama.
Fue alrededor del segundo o tercer día, que su celular vibró, dando a entender que había recibido un mensaje. Pero Joel estaba en otro mundo, el sonido de la vibración entró por una oreja y salió por la otra, sin llegar a ser procesado por su cerebro. Al rato sonó otra, la cual esta vez sí fue escuchada.
Joel volteo su mirada ligeramente hacia su celular, tirado a su costado en su cama. Extendió la mano y débilmente agarró su móvil, abriendo WhatsApp y viendo varios mensajes de compañeros de secundaria y universidad, entre ellos el de Nora.
(N)
(J)
¿Hola? / 5:46 p.m.
¿Estás? ¿Joel? / 6:01 p.m.
6:02 p.m. / Si, aquí estoy
¿Por qué no me hablas? Y gracias por traerme el otro día / 6:02 p.m.
6:03 p.m. / Da gracias a que no choqué. Mi mente estaba en otro mundo.
Necesito distraerme. Ya no quiero llorar más. Ya no más / 6:04 p.m.
6:05 p.m. / Cálmate. Estoy como tú, también necesito distraerme. Quiero a alguien a mi lado. ¿Salimos?
6: 09 p.m. / ¿No?
6: 11 p.m. / ¿Noraya?
6: 12 p.m. / ¿Noraya?
6: 15 p.m. / Oye...
Conversaba con mi madre. Y no tengo ganas de salir a algún lugar con mucha gente / 6:16 p.m.
6:18 p.m. / Ven a mi casa. Hay que ver comedia en Netflix y haré palomitas.
¿Ahora? Estoy hecha una porquería / 6:18 p.m.
6:19 p.m. / Mañana es el velorio, llegarán los cuerpos a mi casa.
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Noraya & Joel
Teen Fiction¿Qué sucede después de perder lo más preciado para tí? ¿Sigues el camino que ya tenías trazado? ¿O te estancas en un pozo de tristeza sin fondo? Joel perdió su tesoro más preciado de una manera trágica. Ira, depresión, confusión y deseos de venganz...